Entrevista | José Francisco Noguera Reorganizar una comunidad sumida en el miedo, el desorden y la pobreza es una prioridad para un alcalde que espera devolver la ilusión a la Ciudad de los Muchachos
19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?iene sus raíces en Venezuela pero, con sólo 24 años, José Francisco Noguera sabe que su corazón es benposteño. El pasado domingo sus compañeros ciudadanos le escogieron como alcalde en las primeras elecciones democráticas que, según dicen, se celebran en la Ciudad de los Muchachos en los últimos tres años. A pesar de que el padre Silva, titular de Benposta, no ha reconocido esas elecciones, Noguera defiende la legitimidad de un puesto con el que quiere devolver la normalidad a una ciudad en la que, asegura, aún queda ilusión. -Las cosas han cambiado mucho en Benposta desde que usted llegó, hace 10 años. -Sí. Antes la vida aquí era muy diferente, había caminos de entrada y de salida. Hoy sabemos que, si nos vamos, es con una mano delante y la otra detrás, estamos en una situación de crisis, casi de caos, pero tengo la confianza de que se puede solucionar. -Aunque el padre Silva ya no forme parte del proyecto que él mismo fundó. -El padre Silva era el presidente de la comunidad y sigue siéndolo. Yo estoy abierto al diálogo pero no a la manipulación, y él nos ha demostrado que sólo se protege a sí mismo y que ya no piensa en nosotros. -¿Cómo se ha llegado a ese deterioro en la convivencia y en las relaciones entre ustedes? -La culpa la hemos tenido todos. Ha habido muchos descuidos en la vida en comunidad y se han producido malos entendidos, pero el trato discriminatorio que hemos sufrido ha ido minando los ánimos de todos. El factor psicológico ha sido muy importante. -¿A qué se refiere? -A nosotros nunca se nos habló sobre nuestros derechos, ni siquiera que teníamos derecho a estar alimentados. Ahora ya sabemos que existen organismos que nos protegen pero antes temíamos mucho porque no sabíamos nada. -Una parte de los alumnos de Benposta se encuentra en Vigo con el padre Silva desde hace semanas. ¿Cree que se han ido por convicción o por amenazas? -Los que están con el cura se han ido porque han sido chantajeados y presionados con que, de no hacerlo, los pueden mandar de vuelta a su país. Me consta que ha habido amenazas de repatriaciones y sé que hay mucha gente a la que se le ha prohibido comer, para poder controlarla y manipularla. -¿Y cómo es la vida en Benposta sin el religioso? -Desde que no está el cura la situación es mejor, pero cada vez que viene de paso hay nerviosismo, la gente le tiene temor, por eso una de las primeras cosas que quiero hacer es devolver la seguridad a la ciudad. Quiero que la gente se sienta segura y que vuelvan los chicos que están en Vigo, porque muchos de ellos tienen a sus hermanos aquí y quieren regresar. -También hay un enfrentamiento entre el padre Silva y los profesores por la continuidad de la escuela. -En ese tema deberían tomar partido las instituciones. Yo creo que tenemos derecho a seguir con la escuela porque queremos estudiar. -¿De qué medios económicos disponen en estos momentos? -Sin el padre Silva, no tenemos recursos económicos y vivimos de la solidaridad, que se traduce en dinero que nos da el colectivo Ciudadanos de Benposta, que nos está apoyando. No estamos recibiendo ninguna subvención ni ayuda institucional. -¿Qué es lo primero que hará como alcalde? -Crear una junta de gobierno y reorganizar la comunidad, que lleva mucho tiempo sin autoridad.