Crónica | Jornada de tensión en las filas populares El día de ayer se vivió con expectación e intensidad por parte de los cargos y militantes populares, que a última hora de la noche respiraban tranquilos tras resolverse la crisis
27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l lunes 27 de septiembre de 2004 quedará grabado a fuego en muchas de las retinas y los recuerdos de los militantes del PP de Galicia y de los ciudadanos de la comunidad en particular. Y ya no digamos en el caso de los ourensanos: ayer fue un día de infarto. Desde primera hora de la mañana los teléfonos comenzaron a echar humo. Los populares vivieron todo el lunes pendientes de Santiago y se multiplicaron las llamadas para saber dónde iba a ser la reunión entre Fraga y Baltar, a qué hora, qué se sabía y cómo podía resolverse el conflicto. Y las quinielas no pararon de cubrirse a lo largo de la mañana, como aconteció durante todo el fin de semana. Desde las filas de los afines a José Luis Baltar se insistía en la necesidad de no dar un paso atrás -ni para coger impulso- e ir a por todas para no perder una posición de fuerza que no quizás no se volvería a repetir jamás. Eso sí, aunque nadie quería poner nombres ni dar la cara, conforme pasaron los días se iban abriendo grietas en el muro y aparecieron algunas pinceladas de temor. Los alcaldes apoyaban a Baltar, más algunos se preguntaban por lo bajines que pasaría si Baltar llegaba a romper con Fraga. En una hipotética travesía en solitario ¿quién apoyaría sus proyectos y demandas?: en Madrid gobierna el enemigo, y en Santiago lo haría -si no se convocaban elecciones anticipadas- su más encarnizado oponente. Fraga dio cumplida satisfacción a sus demandas, algo que ni los más optimistas contaban ver. Contrarios a ceder En el bando contrario apostaban por tensar aún mucho más la cuerda. Los fieles a las siglas del PP y a la figura de Manuel Fraga eran partidarios de no claudicar. Desde el silencio -las escasas fuentes de información que aportaban algún dato eludían hacerlo en nombre propio- se consideraba que éste era el momento, la encrucijada ideal para romper para siempre con las exigencias Baltar y asumir el futuro en solitario, sin peajes ni componendas a la persona que fue laminando a todos los referentes del PP, empezando por Tomás Pérez Vidal, para sustituirlos por afines a su persona o al círculo de amistades de su hijo. Y cuando unos y otros velaban las armas, desde la militancia de a pie hasta algún delegado que ya estaba haciendo sus cábalas para saber cuál sería su futuro, se anunció el aplazamiento de la reunión entre Manuel Fraga y José Luis Baltar por una indisposición del presidente de la Xunta de Galicia. Comida en casa y funeral Según confirmaba a primera hora de la tarde José Manuel Baltar, el presidente del PP de Ourense iba camino de Santiago de Compostela cuando recibió una llamada del gabinete del presidente de la Xunta para comunicarle la indisposición de Fraga y el consiguiente aplazamiento de la reunión. José Luis Baltar, según reconocía su hijo, «volveu para Ourense e xantou na súa casa». Y como aconteciera ya durante toda la pasada semana, José Luis Baltar no quiso que la crisis se entrometiese en su vida diaria. Por la tarde se le pudo ver en el cementerio de Santa Mariña asistiendo a un funeral y antes se dejó caer por la iglesia de Rairo para dar un pésame. Una consigna ésta, la de la normalidad en las filas de los dos bandos en proceso de negociación -o de escisión según la terminología de los contendientes-, que todos se trataron de aplicar. Los teléfonos seguían en paro biológico, de forma sospechosa en el caso de colaboradores directos de Baltar o de cargos electos que lo son por expreso apoyo del ex maestro de Nogueira. José Manuel Baltar reconocía que «hai que esperar acontecementos», lo mismo argumentaba Elier Ojea, que en la tarde de ayer estaba «inspeccionando unhas obras porque os proxectos en marcha non se deteñen» y se mostraba convencido de que «pase o que pase está claro que hai que seguir para adiante». Diputados y senadores en Madrid seguían «fuera» de cobertura -aunque alguno ya se había encargado de comentarle a su gente de confianza que no tenía el cuerpo con ganas para volver a los tiempos de la batalla entre PP y Centristas- y los que no lo estaban restaban trascendencia a la crisis. Para Ana Belén Vázquez «en Madrid non se lle da moita relevancia a este episodio da crise do PP ¿que que vai pasar? en función de como se resolvan os acontecementos cada un terá que decantarse como considere convinte, nada máis». Fraga y Baltar en Verín Mas nadie las tenía todas consigo. Las llamadas entre unos y otros se sucedían y los rumores también: que si lo de Fraga era mucho más que una simple indisposición, que si era una estrategia para desviar la atención y en ese mismo momento -por la tarde, por la noche, es ese instante- se estaban reuniendo para zanjar la crisis...y la tensión iba en aumento. Alguno seguro que hasta empezó a pensar que su corazón no iba a resistir. Y como reza el dicho, pasada la tormenta llega la calma y hoy se encontrarán de nuevo los que en los últimos días se convirtieron en los auténticos protagonistas de un reto político sin precedentes en los últimos tiempos: Fraga y Baltar. Y como si nada hubiera pasado, o tal vez sí, se regalarán sonrisas y elogios mientras proceden a cortar la cinta inaugural del parque de bomberos de Verín.