Entrevista | José Manuel Baltar Blanco Las relaciones entre la dirección provincial y regional del PP viven un momento delicado a causa, según Baltar Blanco, de la escasa sensibilidad galleguista de Fraga
20 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?as relaciones del PP ourensano con la dirección gallega del partido viven momentos delicados. Mayores cuotas de poder o de galleguismo en la organización son alguna de las causas de esas tensiones. José Manuel Baltar, diputado y secretario de Acción Política en Ourense, analizó ayer las diferencias que mantiene la organización ourensana en relación con la línea oficial de Manuel Fraga horas antes de la cena de éste con el presidente ourensano y padre del diputado. -¿Qué sensaciones se perciben en el PP de Ourense para que se traslade la sensación de que hay diferencias con el partido en Galicia? -Se percibe, efectivamente, cierta sensación de resignación en la provincia, sobre todo después de la última remodelación de gobierno. El clima que se vive en el PP gallego no es el óptimo para los ourensanos, de ahí que medios como La Voz reflejasen esa sensación que percibe mucha gente. El presidente del partido en Ourense, José Luis Baltar es depositario de esas sensaciones. -Lo que sí se confirman son discreparancias con el partido en Galicia. -El PP en Ourense se caracteriza por dar cabida a todas las opiniones, por ser un foro de discusión y debate. Esta no es una organización monolítica. Todas las opiniones tienen cabida. -¿Tienen peso las opiniones de Ourense en Santiago? -Esa es una de las líneas argumentales de Baltar a la hora de entrevistarse con Fraga. Los cargos están para transmitir lo que llega de abajo hacia arriba. -¿Se le dio por hecha al partido en Ourense la remodelación última de la Xunta? -No lo sé. Habría que preguntárselo al presidente del partido en la provincia. Lo que sí sé es que los cambios son una facultad del presidente de la Xunta que elige a quien cree que puede hacer mejor las cosas. -¿Madrid queda lejos políticamente? -Estamos en un partido que tiene una organización nacional y sus directrices forman parte del de Galicia y del de Ourense. Lo que se reclama es una posición centrista y galleguista como la que en su momento defendió Centristas de Galicia. Estamos en esa dinámica, reafirmando esa posición gallega para alejarla de posiciones más centralistas, reivindicando lo propio. Esa es la clave. -¿Usted trasladó por escrito a Fraga esas cuestiones? -Yo le hice mi reflexión por escrito en mayo. No le trasladé ningún malestar en Ourense, aunque sí algunos enfoques sobre las elecciones autonómicas y cómo podría conectar el partido con la sociedad. -¿En qué incidía usted? -Era una reflexión que sólo conocemos el presidente y yo. No voy a descubrir lo que ponía, porque no pretendo que sea objeto de debate público. -¿Sugería que no se presentase a la reelección? -Le hice mis reflexiones sobre este tema y, poco después, me indicó que me llamaría para comer o cenar y, de momento, no me ha llamado. -Sospecho que sí le pidió que no se presentase. ¿Acierto? -No se lo puedo decir. No sé que decirle. Me deja descolocado. Usted a veces acierta y a veces no. Pretendo que el contenido de aquel escrito sea personal. Si él decidiese hacerlo público, no tendría ningún inconveniente en comentarlo. Mientras tanto, no. -¿Qué puede ocurrrir en un futuro inmediato? ¿Es tan determinante la situación ahora? -No, pero la entrevista de Baltar y Fraga es la primera que se produce desde la remodelación del gobierno y que el presidente del partido en Ourense había pedido ya. -¿Ya no despacha tanto Baltar con Fraga como antes? -No sé. Cuando hay reunión del comité regional en Santiago, Fraga se suele entrevistar previamente con los presidentes provinciales y en la última ocasión ese encuentro no se produjo, quizá por problemas de agenda del presidente regional.