Síndrome del nido vacío

OURENSE

DE REOJO | O |

18 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS recién independizados suelen asegurar que cuando van a comer a casa de sus padres -o pasan a recoger el tupper- es para hacerles compañía. El hijo deja la casa. Y la deja vacía. Así que, cuando se le junta el sentimiento de culpabilidad con la añoranza por la cocina materna, toca visita. Su objetivo, paliar los síntomas del síndrome del nido vacío que es una cosa psicológica muy estudiada que se refiere a lo mal que los pasan los padres cuando sus hijos (paridos, criados, educados, mimados, maleducados) dejan el hogar. O sea, el nido. Ahora, en Ourense, proliferan otros nidos, los empresariales. Su objetivo es darle cobijo a proyectos que, si hay suerte e ideas, tirarán de la provincia, en lo económico. Sólo queda esperar que los que dejaron el nido familiar -aún con trabajos mal pagados, alquileres sin subvencionar y pisos imposibles de comprar- se decidan a ocupar estos otros. A emprender. Porque el síndrome del nido vacío, en lo familiar, se arregla con visitas y con mimos. Pero en lo empresarial, la cosa se complica. Y bastante tenemos con lo que tenemos.