El Gobierno de la capital afronta el último cuatrimestre del año con importantes tareas que cumplir El termalismo y las grandes obras son las cuestiones pendientes de la corporación local
11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El Concello de Ourense encara el último cuatrimestre del año con un buen número de tareas pendientes. Las vacaciones son historia para toda la corporación, incluso para el alcalde, Manuel Cabezas, que mañana se reincorpora a su despacho. Gobierno y oposición, mientras tanto, han comenzado ya a trabajar. La ley de Grandes Ciudades, cuya aplicación será paulatina en la capital, ofrece ya la primera novedad en el nuevo curso. En principio el Gobierno local prescindirá de algunos preceptos que le facilita la norma, como la incorporación de personas ajenas a la corporación. La junta de gobierno es el máximo órgano de dirección y asume facultades que antes estaban en manos del pleno. Tareas pendientes Pero, asuntos administrativos al margen, el grupo que lidera Manuel Cabezas tiene ante sí varios retos que superar. El área económica comienza estos días a elaborar el borrador del presupuesto para el 2005, que será aprobado antes de final de este año. La concejala de Hacienda, Elena Rivo avanzó en días pasados en Radio Voz que los impuestos subirán un 2,6% el próximo ejercicio. Números al margen, la prometida identificación de la ciudad como urbe termal es, de momento, una aspiración más que una realidad constatable. El balneario de As Burgas no tiene todavía licencia municipal para el comienzo de las obras, el proyecto de las termas de Outariz está en el Concello pero no hay dinero para ejecutarlo y las catas que se están haciendo en la vieja cárcel de Progreso aún no han dado resultado para conocer el hipotético aprovechamiento de sus manantiales. La consecución de dinero para las grandes infraestructuras depende de la voluntad del Gobierno central. Por el momento, el Plan de Saneamiento acumula importantes retrasos, los proyectos de circunvalación esperan también presupuesto y la llegada del tren de alta velocidad ha pasado nuevamente a ser un anhelo más que una realidad. Aportaciones de la Xunta Así las cosas, y con el Ejecutivo central en manos socialistas, la Xunta se presenta nuevamente como valedora de la causa municipal ourensana. La institución local y la Consellería de Política Territorial aún no han presentado ningún plan concreto para construir viviendas de promoción pública pese a anunciar reiteradamente 700 pisos en Rabo de Galo. El departamento de Núñez Feijóo -ahora también vicepresidente- sigue, eso sí, refrendando las acciones del equipo de Cabezas desarrollando algunos convenios para obras. Por su parte, el auditorio que se acabará a finales de año necesitará un modelo de gestión aún no concretado. Planeamiento Otro de los frentes abiertos será el urbanismo. Pendientes de las resoluciones judiciales sobre si es legal o no, el Plan Xeral de Ordenación Municipal se sigue gestionando a la espera de realizar ya algunas modificaciones para hacerlo más operativo. Las obras de rehabilitación del casco histórico siguen a buen ritmo mientras se piensa ya en la reforma del PERI. Política Todos estos asuntos se vienen a sumar al contexto político. El año que viene habrá elecciones autonómicas, con previsibles en la propia configuración del actual grupo de gobierno.