DE REOJO | O |
28 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS EMIGRANTES con suerte, y con dinero compran coches de lujo. Y hacen bien. Son de los pocos ourensanos que tiran de deportivo sin ánimo de aparentar. Porque aparentar es dar a entender lo que uno no es. Y ellos tienen pasta. Y conducen coches de pasta. Con coherencia. Luego están los que se empeñan en conducir bugas de vértigo. En vestirse con ropa de marca. Las que no salen sin bolso serigrafiado. Y desfilan por el Paseo con la bolsa (vacía) de la tienda más in del momento en la que hace tres meses compraron el susodicho bolso. O unos calcetines. Sería inútil hacer una encuesta, porque el margen de error por eso del complejo se dispararía. Pero seguro que la mayoría de los que quieren parecer ricos, guapos y famosos de provincia no son ni ricos, ni guapos ni famosos. Pero sí de provincia. Por eso me quedo con los emigrantes. Por mucho que algunos los consideren nuevos ricos. Claro que lo son. Y tan contentos. Que aparquen en la puerta de su casa de lujo todos los coches de lujo que quieran. Es la suerte de no tener que aparentar. Ya quisieran muchos de los otros.