La administración admite el carácter provisional del actual plan de emergencia y reconoce también la necesidad de adaptarlo a las nuevas circunstancias de espacio y distribución de los edificios. En todo caso, se asegura desde la dirección, lo realmente importante es que la seguridad está garantizada. Las vías de emergencia y todo el material de seguridad son revisados regularmente por el servicio de mantenimiento, a quien corresponde un control regular de la situación. Respecto a la denuncia del sindicato CIG, los responsables del complejo son conocedores de su petición, oficialmente presentada en una reunión del comité de seguridad. Pero, indican, atenderla supondría realizar una inversión muy importante para un período de tiempo excesivamente corto. En el plazo aproximado de un mes, explican, el servicio de rehabilitación será trasladado del hospital Cristal al de Piñor y en el 2005 el área de urgencias estará ya funcionando en el edificio actualmente en construcción. Son sólo dos ejemplos, apuntan, de que los cambios físicos van a ser muchos y continuos, por lo que carece de sentido aplicar un nuevo plan de emergencia, que siempre sería provisional. Lo más razonable, apunta la dirección del complejo hospitalario, es mantener el plan de 1990 con revisiones continuas a cargo del equipo de mantenimiento.