¡Qué veinte años no es nada!

OURENSE

PILI PROL

Aniversario | Instituto de Desarrollo Ourensano El Inorde cumple dos décadas entre las críticas a su gestión y a su existencia, el obligado relevo en su dirección y la ilusión que aportan las ayudas europeas

03 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

? los políticos ourensanos no les gusta el tango. Son más de trombón y chunda-chunda, de mucho ruido y estruendo, de «moita samba e pouco traballar». Aunque quizás alguno recurrirá en estos días al mundo mágico del lunfardo, de los barrios arrabaleros del Buenos Aires eterno -la quinta provincia gallega-, de Borges y Torrente Ballester -ese gallego universal que reconocía que su pasión frustrada era la de cantante de tangos- para citar a Carlos Gardel y a su mítico Volver y sentenciar aquello de que veinte años no son nada. Y es que el Inorde, ese organismo que algunos califican de entelequia y que está llamado a ser la máquina que tire del desarrollo de la provincia, está de cumpleaños. Los primeros días del mes de julio de 1984 aparecían publicadas en los periódicos las noticias referidas a la creación de una fundación, promovida por la Diputación, para incentivar el desarrollo industrial de la provincia. Tal día como hoy, de 1984, La Voz de Galicia incluía una noticia avanzando que «La fundación de la Diputación se denomina Instituto de Desarrollo». El Inorde, el Instituto Orensano de Desarrollo Económico, recibía carta de naturaleza en el pleno provincial celebrado el 5 de julio de 1984. Venía a convertirse el Inorde en el digno sucesor de la antigua Oprin, y entre sus objetivos estaban «la realización de estudios sobre posibilidades industriales de la provincia, que permitan un fundado conocimiento de las industrias que puedan instalarse» en la misma, el asesoramiento técnico a organismos y empresas que deseasen realizar inversion es en Ourense y otros muchos cometidos. Bajo el volcán Durante estos cuatro lustros el Inorde ha vivido bajo el volcán constante de las críticas aceradas y las descalificaciones. Una situación que reverdeció, sin ir más lejos, en el último pleno provincial del 25 de junio. La oposición considera que el Instituto de Desenvolvemento Ourensano no rentabiliza el dinero que le cuesta a la Diputación y que sólo sirve de agencia de colocación para personas afines al PP y para familiares de cargos políticos de este partido, lo que provoca la falta de capacitación y cualificación para tan delicado y transcendental trabajo. Algún edil de la oposición provincial llegó a pedir que lo cerrasen. Nueva etapa El difícil cometido de promover el desarrollo industrial y el aprovechamiento de los recursos de Ourense tendrá en las próximas semanas un nuevo máximo responsable. Tras la modificación de los estatutos a que obligó la nueva ley de entidades locales la presidencia será asumida por el alcalde de Barbadás, José Manuel Freire. Una designación que ya ha sido cuestionada, teniendo en cuenta que el elegido para relevar a Antonio Mouriño nunca fue proclive al cargo. Y mientras todos los caminos de la crítica apuntan al Inorde, el organismo cerraba el ejercicio del año 2003 con un salto espectacular en su presupuesto. Las ayudas europeas lo elevaban hasta los cinco millones de euros. Un aniversario, el de los 20 años del Inorde, que llega con la resaca del cuestionamiento permanente y la esperanza de un futuro mejor para una provincia que reclama a gritos la marginación positiva.