10 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL CASCO viejo necesita vitaminas. Más que eso. Necesita, por lo menos, un marcapasos. Su corazón hace tiempo que dejó de latir con fuerza y los cirujanos que lo atienden se pasan el tiempo haciéndole la manicura, para que luzca bonito. Ahora nos presentan un centro de iniciativas empresariales como el último avance en medicina. Un inmueble «singular» al que le toca servir de pócima mágica para devolver a la vida lo que hoy es un reducto de marginalidad y pobreza. ¿No falta algo?