Entrevista | Emilio González Afonso El regidor verinense sostiene que los vecinos a los que atiende Jiménez Morán en el despacho municipal de la oposición son sólo afiliados del PP
08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?uesta trabajo imaginarse a Emilio González Afonso al borde del estrés, presionado por el trabajo acumulado, impelido a un arrebato o tensionado por un conflicto. Porque el alcalde de Verín es lo que comunmente se conoce como un hombre tranquilo. Apenas diez días después de arribar a la alcaldía, por obra y gracia de una moción de censura con el apoyo de BNG y los independientes que lidera Cid Harguindey, Afonso se muestra paciente, optimista, relajado y, sobre todo, feliz de haber colocado una pica en terreno conquistado. -¿Se siente como si no se hubiera ido nunca de la alcaldía? -Pues la verdad es que no ha sido para ní ninguna sorpresa. Es cierto que por la anterior experiencia no necesito periodo de adaptación, así que ya de inmediato me he puesto a gestionar este ayuntamiento sin ningún tipo de estrés, pese a que hay muchísimo trabajo que hacer, muchas cosas atrasadas de cuestiones domésticas -pequeñas infraestructuras que no fueron resueltas en su momento, y falta de previsión porque, por ejemplo, aquí no había un inventario de departamentos- más las cuestiones que surgen en el día a día. -¿Quiere decir que el ayuntamiento era el caos? -Quiero decir que había una absoluta dejadez en cuanto al mantenimiento de infraestructuras. Y algunos servicios, como el de parques y jardines, estaban totalmente abandonado. Nos hemos puesto a trabajar ya en los presupuestos que queremos zanjar rápidamente porque hay que revisar el planeamiento urbanístico y es necesario hacer una política de ajuste económico. -Jiménez Morán se ha instalado en el piso de arriba, en el despacho del grupo del PP, para atender las demandas de los vecinos. ¿Los caza usted a lazo primero? -Jiménez cumple con su deber al acudir a la oficina del grupo. Tiene que hacer una labor de oposición, pero la verdad es que no detectamos que reciba en ese despacho más que a gente de su propio partido. Pero lo cierto es que en el grupo de gobierno estamos saturados de demandas vecinales porque, mira, el que gobierna, gobierna. -¿Las malas relaciones políticas siguen salpicando las personales, o viceversa? -Yo no tengo ninguna mala relación personal. Personalmente le manifesté a Jiménez que la moción de censura no ocultaba nada personal, sino diferencias políticas. Porque esta fue una moción totalmente constitucional provocada por el desgobierno del PP que no fue capaz de conseguir una estabilidad política y que gobernó de espaldas a los vecinos. Pero no hay crispación. -Pues él tilda de antinatura el pacto. Más que nada porque usted gobernó antes mediante otra moción con la que echó de la alcaldía a su actual socio, Harguindey. -Es que yo dije ya en el discurso de investidura que no vamos a desenterrar las historias del pasado. La situación de hace 12 años no tiene nada que ver con la actual. Ahora las circunstancias son otras y en este pacto estamos avalados por los votantes, aunque él quiera plantear esto como una cuestión de inestabilidad. Además, PSOE y BNG estamos llamados a ser el futuro gobierno de la Xunta. -¿Pero en Verín no manda Cid Harguindey? Están en sus manos: tiene la llave. -Aquí no manda nadie ni se doblega nadie. Hay un pacto por el futuro de este pueblo y él tiene una responsabilidad concreta que todos respetamos. Pero en este gobierno no se toman decisiones que no se hayan consesuado. Se gobierna por consenso. -Tras el sonoro batacazo electoral de los socios del tripartito de Xinzo, ¿ponen ya las barbas a remojar? -Efectivamente, tenemos presente la experiencia de Xinzo, pero creo que quizás allí no se apuntaló bien el pacto de gobierno. Además, Jiménez no tiene el perfil de Isaac Vila y no está claro que el PP vaya a presentarlo de candidato a la alcaldía. -Jiménez se plantea las europeas como una especie de refrendo a su gestión... -No me preocupan las europeas. También ganó el PP las generales en Verín y Ourense, en contra de la ola social mayoritaria.