Mujer, menor de 30 y de Letras

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

OURENSE

Perfil | Un camino más difícil para algunos

15 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ria Pérez tiene 24 años. Desde hace seis meses, y después de cinco años de carrera, tiene en su haber el título de Licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Desde hace seis meses es una de las muchas ourensanas que englosan las listas del paro. A pesar de haber realizado prácticas durante dos veranos y de tener un buen expediente, Iria es una más de las muchas estudiantes que no encuentran un hueco en el mercado laboral todo lo rápido que quisieran. Cada día bombardean de curriculos las oficinas de recursos humanos de empresas de Ourense, Galicia y de donde haga falta. Aunque no le gustaría tener que marcharse, sabe que si le surge algo, tendrá que hacerlo. «Hoy en día la cosa no está como para decir que no», afirma. De momento ella puede permitirse no tener un trabajo. Vive con sus padres en Ourense y ellos la mantienen. Otras no tienen la misma suerte. Otras opciones Dar clases particulares, trabajar en hostelería o estudiar una oposición, son algunos de los recursos de los que tiran quienes no pueden esperar años hasta que les llegue la oferta de empleo de sus sueños. Antes de eso, la vocación habrá claudicado ante la necesidad. Pero ellas, según los datos, serán las que más difícil lo tengan desde el punto de partida. Frente al 8% de paro que afecta a los hombres, las mujeres universitarias, que son mayoría numérica, soportan un porcentaje de desempleo del 18%. Si además, se encuentran entre aquellas que han estudiado alguna titulación de corte humanístico, la situación se pone aún peor. El propio Manuel González, director de fomento del empleo, confirmaba ayer que las cifras están «desigualmente repartidas» entre carreras. Mientras algunos mercados como los de Derecho o Empresariales se encuentran colapsados desde hace años, otros como los de las ingenierías siguen -aunque con trabajos de menor calidad- absorbiendo a los recién titulados. A Iria nadie le advirtió de que estudiar no sería suficiente para trabajar. No para ella.