La metadona de la voluntad

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

PILI PROL

En directo | La cárcel de Pereiro, modelo para la rehabilitación El nuevo delegado del Plan Nacional Sobre Drogas, César Pascual, eligió la prisión ourensana para conocer de primera mano el funcionamiento de las comunidades terapéuticas

21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?uarenta presos de la cárcel ourensana de Pereiro condenados por delitos relacionados con las drogas, en su mayoría hombres, se desenganchan a puro pelo. Esto es, sin más metadona que las endorfinas que segrega su férrea voluntad, ni más objetivo que el de salir adelante. La mayoría de esta comunidad terapéutica intrapenitenciaria, dirigida por especialistas de Proyecto Hombre, en colaboración con el Comité Cidadán Anti-Sida y Cruz Roja, asiste con interés a la visita del delegado del Plan Nacional Sobre Drogas, César Pascual -médico especialista en alcoholismo y drogodependencias- que ha elegido la cárcel ourensana para realizar su primer acto público -accedió al cargo el pasado noviembre- en una comunidad terapéutica. Y en esta fría mañana ourensana, los presos de este módulo se alinean repeinados contra las paredes para dejar paso al séquito de autoridades. Acompañan al delegado del Plan Nacional el comisionado gallego, Manuel Araújo y el director de Proyecto Hombre en Galicia, Ramón Gómez, además del director de la prisión, Manuel Arias. Y mientras César Pascual mete la nariz en las celdas -literas de tres y carteles de Nunca Máis, fotos de los retoños y escudos de fútbol-, en la biblioteca, en las aulas de enseñanza o en la emisora de radio, interesándose por conocer los detalles, Ramón Goméz saluda a los reclusos uno a uno con palmadas en el hombro y por su nombre de pila: «¿Cómo va eso, zutano?». «Es que vengo con frecuencia a visitarlos», justifica. Demandas Los presos asisten con disciplinado interés a este despliegue de autoridades y cámaras de televisión. Y Sebas, en nombre de todos ellos, lee -y entrega después al delegado del Plan Nacional- dos cumplidos folios de demandas centradas en sus dificultades para acceder al tercer grado como consecuencia de los nuevos apartados introducidos en el 2003 a la Ley Orgánica General Penitenciaria. Una novedad que les obliga a hacer frente a la responsabilidad civil para continuar su proceso de reinserción. «Queríamos pedirle, si cabe la posibilidad, -lee Sebas con perfecta dicción pese al temblor nervudo de sus manos- que mire cómo está nuestra tramitación del tercer grado, porque debido a este cambio e inconvenientes -de la Ley- estamos estancados en nuestros procesos». Tras desearle lo mejor en su nuevo cargo, los reclusos le entregan una manualidad realizada por ellos y César Pascual reconoce ante ellos la necesidad de unificar la doctrina para la aplicación de la Ley y advierte que ha planteado ya la cuestión que ellos le reclaman al Consejo General del Poder Judicial con vistas a avanzar «a través de soluciones rápidas». Y le consta al delegado del Plan Nacional sobre Drogas que el Poder Judicial tiene «buena voluntad para buscar alternativas a estos inconvenientes». Porque reconocerá más tarde ante los periodistas el responsable del Plan Nacional que la reforma del Código Penal ha introducido algunas medidas «que no están teniendo los efectos deseados y es necesario unificar la doctrina de los distintos tribunales». César Pascual no quiere perderse detalle de la comunidad terapéutica y reconoce que si ha elegido ésta «es porque está haciendo las cosas muy bien y muestra una evolución muy positiva».