SUSURROS | O |
13 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.NUESTRA memoria histórica se la debemos en gran parte a varios monumentos que resisten el paso del tiempo en aquellos lugares donde vivimos. Bien es cierto que, en ocasiones, estos resquicios del pasado palicecen ante barbaridades que se enarbolan los intereses del progreso y de pingües beneficios económicos, pero también es verdad que en los últimos años ha crecido la sensibilidad para defender ese patrimonio. En los últimos días se ha iniciado un arduo debate político para que el templo de la Veracruz tenga el entorno que se merece, quizás un poco tarde, pero loable, a pesar de las guerras políticas. Lo mismo sucede en Verín, en defensa de los restos de la muralla que en su día fortificó la villa. Algunos políticos ni siquiera conocían esos resquicios, pero ya se ha encendido la luz de alerta en Patrimonio para evitar males mayores.