Comprar y cambiar

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

En directo | El primer día de las rebajas de invierno No todos los ourensanos están asustados con su achuchada cartera. Muchos, más bien muchas, salieron a la calle a por ropa y, de paso, a mejorar los regalos de los Reyes

07 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?espués de bucear entre verdaderas mareas humanas en la zonas comerciales durante los últimos días, ayer, primera jornada de rebajas fue relativamente fácil moverse por tiendas y calles. El comercio ourensano se lanzó a la época de los descuentos, con dos meses de precios más bajos por delante, aunque las rebajas más suculentas (según figuraba en los escaparates) las ofrecían las franquicias. Que Inditex manda en Ourense no es ninguna novedad ni nada fuera de lo común. En las tiendas convivieron ayer diferentes prototipos de consumidores. Por un lado, los que supieron aguantarse las ganas en plena fiebre consumista navideña. Los que fueron racionales, pasaron de los Reyes Magos y decidieron mirar el euro. Por otro, los que gastaron a placer durante la Navidad y ayer pensaron: «¡Qué más da, de perdidos al río! Las rebajas son rebajas y hay que aprovecharlas». Los primeros cambios También llenaron las tiendas, bolsas en mano, los que no se quedaron contentos con los regalos que dejaron al lado del zapato los Reyes Magos. Más de uno decidió ir directamente al comercio a buscar una talla más, un color diferente, una prenda de ropa totalmente distinta a la que recibieron como obsequio o, directamente, un vale. Por cierto, algunos consumidores salieron de ciertas tiendas mosqueados por el apéndice añadido por el dependiente a su tique: no válido en época de rebajas. Y se preguntaban, pacientes, si los euros no cuestan lo mismo que hace dos días. Y si no es suficiente penalización el hecho de no encontrar tallas o modelos con la misma facilidad que antes de las rebajas. Para no disgustarse decidieron irse de compras. Por eso de que ya estaban en la calle, con bolsas y a lo loco y con la cartera en la mano. ¡Qué peligro!