Lo que pasó al llegar acá

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

Perfil | Cómo son y cómo viven los retornados Son personas con billete de ida y vuelta. El primero los llevó lejos de su patria. El segundo los ha traído de nuevo. En los dos casos, buscando una vida mejor

02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?migrantes de ida y vuelta. Así son los retornados. Vuelven a la patria con los traumas, las tristezas y las alegrías de los dos viajes. Para allá y para acá. Ir y volver. Los que regresan a Ourense lo hacen fundamentalmente a tres concellos: O Carballiño, Celanova y Avión. Son las referencias que ofrecen los responsables del Centro de Atención al Emigrante Retornado de UGT, que empezó a funcionar el año pasado con el objetivo de proporcionarle al recién llegado información para su integración social. En la última década fueron ocho mil personas las que decidieron emprender el camino de vuelta. Pero las previsiones hablan de cifras más grandes. Las crisis políticas y económicas de los países latinoamericanos se agravan. Sólo un dato como pista: en Buenos Aires, cada día, mil personas piden la nacionalidad española. La mayoría de los que llegan a Ourense son jóvenes o están próximos a la edad de jubilación. Son de diferentes generaciones pero comparten un problema: la dificultad para encontrar trabajo. Por lo general, se asocian para solucionar problemas y compartir morriña. A la provincia interior de Galicia llegan más emigrantes retornados que inmigrantes. La mayoría de países de Sudamérica. Venezuela, Argentina y México, fundamentalmente. Pero también de Europa: Suiza y Alemania. A casi todos los que proceden del otro lado del Atlántico se les rompe un sueño. Los consulados, se quejan, les venden España como un país idílico, con unas condiciones de vida inmejorables. Es la cara amable de una nación en la que después hay cruces: trabajan en la economía sumergida u ocupan puestos que están muy alejados, por debajo, de sus cualificaciones. El trabajo doméstico es la salida de la mayoría en Ourense. También el sector servicios -principalmente a la hostelería- y la industria. Sufren, como muchos residentes, la precariedad laboral y el rechazo social. Lo aseguraron ayer miembros de la asociación de retornados Uniros. Los rasgos y el acento les juegan malas pasadas. Les duele, y acusan a los medios, que se les clasifique en función de delitos. Colombianos, tráfico de droga; rumanos, robos con violencia, por poner un ejemplo. «Vinimos acá a trabajar». Y después, lágrimas.