DESDE LAS AULAS | O |
28 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.LLEGÓ al casino de Pedras Salgadas flanqueado por Jiménez Morán. Con la tranquilidad propia de quien se sabe en territorio amigo. Por una vez en su vida, sin un cortejo multitudinario de pelotas y advenedizos. La verdad es que el evento le pillaba de refilón. Se celebraban las Jornadas Estratégicas de Desenvolvimento do Alto Tamega y disertaba sobre cooperación transfronteriza. No obstante, el público galaico se mostraba expectante ante su intervención. ¿Cuál sería la perla con la que nuestro venerado presidente agasajaría al auditorio? De telonero intervino un inexperto funcionario de la Xunta, que se dirigió a Baltar con el cariñoso tratamiento de compañero. Nada que objetar por la franqueza. Supongo que pretendía exteriorizar su afinidad política. Pero la licencia deslució la puesta en escena del de Esgos. Porque don José Luis nos leyó un discurso marcadamente institucional. Todo un canto a las bondades de la cooperación interterritorial. A la necesidad de cohesionar y discriminar positivamente el interior de la eurorregión. Por un momento casi me seduce. Menos mal que, al salir del acto, el frío de la noche me devolvió la cordura.