Al vino no le gusta el micrófono

Manuel Félix O BARCO

OURENSE

Crónica | Sesión de la denominación Valdeorras La mayoría de los vocales del Consejo Regulador acuerdan retirar los sistemas de megafonía y grabación de la sala de plenos para que no trasciendan conversaciones confidenciales

26 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Que al vino no le gustan los micrófonos es un decir, puesto que al calor de un buen caldo surgen las mejores y más distendidas conversaciones. Sin embargo, en el último pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Valdeorras decidieron cortar por lo sano y retirarlos del salón de sesiones. Resulta que en anteriores mandatos se había aprobado colocar un racimo de micrófonos encima de la mesa de los vocales de la entidad. Allí, el que abría la boca quedaba grabado. Sin embargo, ahora se quiso terminar con estas grabaciones puesto que, según comenta el presidente del organismo vitícola, Manuel Maximino Losada, los micrófonos registraban en los plenos conversaciones confidenciales que luego salía de la sala y trascendían al exterior. De esta forma, en el último pleno del Consejo se acordó, con seis votos de otros tantos vocales y dos en contra, retirar la megafonía y los sistemas de grabación. La verdad es que la estampa de los micrófonos para cada vocal era un tanto ridícula, puesto que la sala de plenos de la Denominación Valdeorras es muy pequeña y no hacía falta para nada la megafonía. En el mismo pleno en el que se acordó poner fin a este servicio técnico, los vocales aprobaron la cosecha de este año, que llegó a los 6,7 millones de kilos. Cada bodeguero deberá cumplimentar unos folletos en los que detallará la uva recogida y la destinada a la transformación de diferentes vinos. Por siete votos a favor y dos en contra se aprobaron las tasas de plantaciones, las exacciones. La tasa se calcula en base al número de hectáreas por el rendimiento recogido, por el precio que se fija a cada variedad y todo multiplicado por el 1%.