En directo | El festival en las salas de exhibición
12 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l Festival de Cine también lo viven los ourensanitos de a pie que, al final, son los que llenan las salas de exhibición. El pasado martes, festivo en la ciudad, no había entradas para algunos de los pases en los Lauren. Lleno total. Y es que aunque los espectadores sean independientes, como el festival, son muchos los que prefieren el complejo del centro comercial a otros cines. Culturetas sí, pero cómodos también. La primera decisión que tiene que tomar el aficionado es qué película ver. Los títulos no son una pista y es difícil encontrar a alguien que haya visto el film. Lo más que puede hacer uno es encomendarse al patrón de los cinéfilos, si es que existe, antes de comprar la entrada. Los que se arriman al festival y se van a las salas también comen palomitas. De hecho, al final quedan en el suelo los mismos restos que en un en Matrix cualquiera. Nadie se libra de la adicción. A ver cine independiente va gente normal, acostumbrada al ritual (semanal o quincenal, según el bolsillo) de la cola, la oscuridad y la pantalla enorme. Pero es cierto que el ambiente en los pases del festival es diferente al rutinario, al del resto del año. Mucha gente joven. Mucho profesor. Personal del meollo cultural de la ciudad. Mucho bloqueiro. Y gente del gremio, como Sergio Pazos, que el día de San Martiño buscaba apresurado el baño para no perderse el principio de la producción argentina Un día de suerte. Echa en falta el espectador los tráileres que, por comerciales, se salen del guión. Y piensa que a los responsables del festival se les podría ocurrir pasar una pieza promocionando las películas participantes. Lo único que cambia en el cine independiente es que la gente, si la película es un coñazo, no se atreve a decirlo. Como mucho susurra, entre amigos, un «ahora ya entiendo por qué es independiente». Si la peli es buena, el ego pedante que todos llevamos dentro suspira aliviado. ¡Fiu! Un consejo. Rechace las primeras filas. Algunas filmaciones independientes no son aptas para mareados.