Crónica | Trifulcas en el medio rural Cuatro vecinos o propietarios de fincas del pueblo medio abandonado de Ricosende, en Valdeorras, dicen sentirse intimidados en sus bienes por los disparos de los cazadores
05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ricosende es la típica aldea gallega, en el Concello de Carballeda de Valdeorras, medio abandonada por el éxodo rural. Allí suele reinar la paz de los ausentes. Durante los meses de verano vive un matrimonio de jubilados, integrado por Víctor Río y su esposa Elena. Cuando llega el mal tiempo bajan de la montaña, y sólo suben a la aldea en ocasiones contadas. Hace unos días la paz del rural se vio truncada por las escopetas de caza. Según cuenta Víctor, poco menos que se sienten «atemorizados», porque dice que han sido amenazados y han recibido también destrozos en sus propiedades. Un familiar del matrimonio, David Álvarez, corrobora el mismo temor a que pueda pasar algo por la presencia de cazadores del coto en zonas próximas a sus propiedades. David, que vive en una población cercana de la provincia de León, relata que el pasado sábado subió a Ricosende. Era día de caza y en el lugar había «siete u ocho cazadores de la peña de Soutadoiro». En un momento, el hombre les llamó la atención porque estaban cerca de sus fincas y entendía que la ley les impedía cazar tan próximo de las casas y los caminos. «Uno de los cazadores fue claro: me dijo a la cara que si se escapaba un tiro lo pagaba el seguro», expresó David Álvarez. Y de esta forma se montó el zipi zape. Víctor Río quiere quejarse a través del periódico para que todo el mundo conozca su parecer, ya que también denuncia que han aparecido desperfectos en sus bienes. Asegura que le han dañado la puerta y la chimenea de su casa en Ricosende, y teme, como su esposa, que las intimidaciones de las que dicen sentirse mal, «vayan a máis». También han remitido escritos de queja, pero sin respuesta satisfactoria.