Análisis | ¿Cómo es el demandante de empleo ourensano? Los menores de treinta años son los principales protagonistas de un deporte que, casi, es de riesgo. Quieren encontrar trabajo. Y saben que no lo tienen fácil
30 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?ujer joven universitaria busca empleo. A poder ser, uno relacionado con sus estudios, aunque no piensa hacerle ascos a otro tipo de trabajo. Incluso si éste no tiene nada que ver con sus gustos o su cualificación. Sólo quiere incorporarse, de una vez, al mundo laboral. Al cuerno con la vocación. Éste es el perfil de la mayoría de los demandantes de empleo ourensanos, según las estadísticas de Foroemprego, el Salón del Empleo, los Emprendedores y las Franquicias celebrado en Expourense a mediados de este mes. Por él pasaron 14.000 personas y sus currículos. Siete de cada diez eran desempleados. Respecto a las edades, el 71% de los que buscaban trabajo tenían entre 20 y 30 años. El 8%, entre 16 y 20. Es decir, uno de cada cinco era menor de 30. El 18% estaba en el tramo entre 30 y 40 años y sólo el 3% eran mayores de 40. Fundamentalmente fueron mujeres, el 63%, las que tiraron de currículo. Pero el perfil no estaría completo sin la cualificación de los solicitantes. Más de la mitad tenían un título universitario. Eran licenciados (28%), diplomados (23%) o doctorandos (3%). El 25% cursaron estudios de formación profesional. Con estos números en la mano se extraen dos conclusiones complementarias: por un lado, que hay más estudiantes que optan por el campus y, por otro, que el paro tiene más mano dura con los titulados superiores que con los que optan por los ciclos formativos. Respecto al resto, el 13% sólo había cursado el bachillerato y el 8% estudios primarios. Mucha cualificación, poco chollo. Se demandaban puestos administrativos y en sectores como sanidad, comercio, informática, transportes, hostelería o turismo. Lo más triste: que a la pregunta «¿Qué tipo de empleo buscas?» el 23% respondieron algo así como «Me da igual. Sólo quiero trabajar». Y no pueden. Otros tantos mantenían la esperanza y se interesaban por puestos adecuados a su perfil formativo. ¿Cuánto aguantarán?