Análisis | La confección del presupuesto, primera asignatura Los últimos avatares marcan el inicio del trabajo de los 27 concejales ourensanos a los que los ciudadanos demandan soluciones a sus problemas cotidianos
01 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las vacaciones son historia. La corporación municipal ourensana comienza a trabajar con la llegada del mes de septiembre. Al menos en serio. Las elecciones fueron el 25 de mayo, la constitución de la corporación el 13 de junio y, desde aquellas, se hicieron algunos amagos para tomar posiciones, tanto el gobierno como la oposición, pero pocas cartas se desvelaron. Septiembre pilla a la corporación con los engranajes a medio engrasar. Los concejales del PP que llegaron al gobierno todavía no han desvelado las líneas de trabajo. Alguno ni siquiera ha tomado sus primeras decisiones. Los que continúan, lo hacen empujados por la inercia del trabajo pendiente. La oposición, con hombres y mujeres de refresco, todavía no ha dado muestras de que son la alternativa. PSOE y BNG dicen que ahora comienza todo. Coyuntura ¿Es ajena la corporación ourensana a los últimos movimientos políticos? Sin duda, no. En círculos del PP se espera que la designación de Mariano Rajoy como sucesor de Aznar provocará una serie de decisiones de las que el gobierno local no quedará al margen. El alcalde, Manuel Cabezas, no reniega de la amistad con el nominado. Al contrario, la proclama a los cuatro vientos. ¿El corrimiento de fuerzas en el seno del partido en este escenario provocará la llamada a Cabezas para otras responsabilidades diferentes a la alcaldía? Es sólo una de las hipótesis de trabajo, pero el PP ya la maneja y, quizá, el alcalde. Si es cierto que el regidor local sigue diciendo que cumplirá con su compromiso de seguir sentado en el Concello hasta el final de este mandato, no es menos cierto que no haría «ascos» a otros retos políticos. Al menos, eso decía ayer mismo Cabezas. Respuestas Pero, más allá de estos avatares, el gobierno local notará de cerca los problemas de los ciudadanos. El cheque otorgado con una nueva mayoría absoluta no está en blanco. Los ciudadanos esperan que el mensaje electoral cuaje. Es decir, pedirán la construcción de las viviendas sociales prometidas, que el panorama del empleo mejore, que la ciudad se siga transformando, que el espacio urbano mejore y que el Plan de Urbanismo se ponga en marcha. Este último será uno de los escollos del PP. Mientras los ciudadanos esperan que el nuevo planeamiento abarate el mercado de la vivienda, los políticos utilizan el PXOM como arma arrojadiza. Queda por saber la suerte que correrá una propuesta de ordenación que está recurrida ante los tribunales por el PSOE, o si verdaderamente este grupo y el BNG son capaces de desvelar las tramas de especulación que dicen que se esconde el PXOM. Cercanía Pero, quizá los ourensanos esperen de sus representantes la resolución de los problemas de cada día. El gobierno de Cabezas trabaja este mes en la elaboración del presupuesto del año que viene. Todos parecen demandar más inversión y menos impuestos. Un equilibrio dificil. De momento, el alcalde dice que los impuestos «no se van a tocar», pero el margen de inversión se estrecha. El Concello está endeudado en más 42 millones de euros, unos 7.000 millones de pesetas. Mientras el grupo de gobierno trata de enjugar el déficit, sigue presentando obras a realizar, sin duda su mejor aval. De momento, tira de iniciativas ya en marcha, o a punto de comenzar. Las riberas del Miño, el plan de saneamiento, el auditorio, la biblioteca, el archivo, etc. Pero, a esas obras, hay que darles vida. Y ese es su gran reto.