Análisis | El nuevo orden político El pacto de progreso se resquebraja por decisiones, individuales muchas veces, de los nacionalistas, evidenciando una ausencia de dirección provincial
12 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?as elecciones del 25-M han trastocado el orden político establecido en la provincia. PSOE y BNG ya no son los que eran. El pacto de progreso se resquebraja por decisiones individuales la mayor parte de las veces, pero evidencia, más manifiestamente en el caso de la formación nacionalista, una ausencia de dirección provincial. Una acefalia. El alcalde de O Carballiño, Pachi Vázquez, asumió la dirección del partido en la provincia con todas las de la ley. Tiene la organización dividida en facciones, eso es cierto, pero también lo es que ejerce con contundencia y pone orden. Los tránsfugas -ahí está el caso de la regidora de Porqueira que se entregó a los brazos del PP impidiendo el gobierno del Bloque- son castigados con el exilio de la organización política. Y es precisamente este ejercicio del poder, de mantener el orden y evitar los bandazos, lo se echa de menos en este momento en el BNG. Los alumerzos con los que sorprendieron a los gallegos los líderes del BNG y del PP, Xosé Manuel Beiras y Manuel Fraga -rotos con la explosión de la marea negra- se suceden ahora en Ourense. Así, el portavoz nacionalista en el Concello de la capital ourensana, Alexandre Sánchez Vidal, comparte mantel y confidencias con el regidor del PP, Manuel Cabezas. Afrenta Y ahora, la número uno del BNG en el Concello de Baltar, Esperanza García, repite escena con los representantes del PP de su pueblo con quienes vota todo en contra del socialista al que hace unas semanas ella misma entregó la alcaldía en un puro ejercicio de disciplina: el cumplimiento del famoso pacto de progreso que hace aguas. Esperanza García arropó entonces al cabeza de lista del PSOE, Silvestre Rodríguez Lorenzo mirando hacia otro lado, con el orgullo aún sangrando por la afrenta de la pérdida de Porqueira en donde la única concejal del PSOE, Susana Vázquez, incumlió el pacto, desobedeció al partido y se impuso como alcaldesa con el apoyo del PP. Pero no es el de Baltar un caso aislado. Mientras los nacionalistas reivindican -con toda la fuerza de la razón- la alcaldía de Porqueira en actos públicos y con movilización vecinal, mantienen pactos más o menos solapados con el PP en aquellos concellos en donde creen que les conviene. El presidente provincial del PP, José Luis Baltar, avalaba el apoyo de su partido a la tránsfuga de Porqueira advirtiendo que «o único concelleiro do BNG en Esgos votou na investidura ó alcalde do PP, cando nin siquera lle facía falla apoio algún». En Verín, el nacionalista Alberte Blanco, evitó por todos los medios el gobierno con el PSOE y con la lista independiente -el alcalde habría de ser el socialista Emilio González Afonso- favoreciendo el gobierno del PP e incumpliendo así el famoso pacto de la izquierda. Y, en A Rúa, los nacionalistas llevan a la alcaldía a una lista que anteayer era del PP. De esta forma, mientras los concejales de PSOE y BNG se dan la espalda clamorosamente o se miran de reojo en las instituciones en donde son oposición, los populares se aferran a la máxima de «pacto para todos» convirtiéndose, con la legitimidad de la organización nacionalista en estos casos, en una fuerza más «de progreso» que entra en el juego. Mientras tanto, los electores se preguntan dónde está la dirección provincial del BNG.