TUVO una permanente vocación de servicio. Desde su etapa boliviana de cura comprometido a su oposición al obispo Temiño. Desde la refundación del PSOE en el tardofranquismo (a las reuniones en su casa acudimos muchos ourensanos, siempre de uno en uno para esquivar a la policía) a protagonista errado de la primera de las luchas intestinas que tanto han debilitado al socialismo gallego. Pero tanto en las muchas veces en que acertó como en las que erró buscó siempre el bien común.