El codiciado número tres

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

Baltar intenta hacerse con el control del grupo municipal ourensano situando en el tercer puesto de la lista de Cabezas a Miguel Ángel Santalices

11 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?a confección de la lista que el PP presentará al Concello de Ourense se presenta como un difícil encaje de bolillos. El actual regidor, Manuel Cabezas, se mantiene alerta, y de momento firme, ante la espectativa del presidente provincial del partido -y número dos de su candidatura, según promesa hecha pública-, José Luis Baltar, de situar en el número tres a una persona de su más estrecho círculo de confianza. Baltar quiere, ahora más que nunca, el control del grupo del PP en el Concello de Ourense a la vista de unas encuestas que le auguran la única mayoría de las capitales gallegas y a la vista de un momento especialmente delicado para él dentro de su partido que podría poner en juego su futuro político. Sin improvisar El presidente provincial no se conforma con la clave de cinco diputados fieles en el Parlamento gallego, sino que quiere, también, el control del grupo de gobierno del Concello con dos concejales -él mismo y otro más- con los que enseñar los dientes a su partido si tras las elecciones de mayo surgiera alguna operación en torno a Xosé Cuíña. Y es que estas municipales se celebran en un momento en el que Baltar ha echado un pulso -a través de su hijo, el diputado autonómico José Manuel Baltar Blanco, y de sus cuatro amigos parlamentarios- a la dirección del PP gallego tras el cese del ex conselleiro de Política Territorial. Y, no en vano, el presidente provincial se ha decidido a incluir a su hijo en la lista de su pueblo natal de Esgos que encabezará su propio cuñado, Manuel Blanco, en un claro intento por controlar el poder provincial.Así que Baltar no quiere dejar un hueco a la improvisación y ha pensado -según confirman fuentes de su entorno- en el brazo derecho de su hijo, el médico Miguel Ángel Santalices, para el tercer puesto de la lista ourensana. Un tercer puesto llamado a la sucesión de la alcaldía -caso de revalidar el PP la mayoría- toda vez que el número dos será el propio Baltar quien aspira, de momento, a seguir sucediéndose a sí mismo al frente de la Diputación. Y caso, naturalmente, de que Cabezas abandonara la legislatura antes de finalizar el mandato. Un extremo no descartado para algunos de sus colaboradores teniendo en cuenta el compromiso inicial del regidor de no repetir más que dos mandatos y tras asumir la candidatura al tercero, por imperativo del partido y disciplinadamente, como un contratiempo. Estrategia José Luis Baltar conoce las supuestas aspiraciones de Cabezas de volar más allá del Concello -y el compromiso de Fraga, señalando que al alcalde le esperan metas políticas mayores- e intenta garantizarse la baza de la alcaldía. Así, la demora en la confección de la lista -PSOE y BNG las cerraron el mes pasado- evidencia las dificultades de los populares ourensanos para llegar a un acuerdo que no rompa la tensa cordialidad entre los dos representantes del partido en la capital. De momento, Cabezas resiste en su intento -hecho público en reiteradas ocasiones- de no dejarse imponer los primeros puestos y todo indica que se mantendrá firme para impedir que Santalices ocupe el privilegiado número tres. El entorno del alcalde da por hecho que éste reserva para su fiel Enrique Nóvoa o para José Luis Rodríguez Cid -los actuales tenientes de alcalde- el codiciado puesto.Pero Baltar diseña su estrategia más allá de las pretensiones del propio partido. Y en el PP aún se recuerda, entre el estupor y la anécdota, el arranque de carácter de un anterior responsable provincial del partido quien, minutos antes de que se cerrara el plazo para la presentación de candidaturas en el juzgado, dio el cambiazo a algunos puestos de la lista pactada por la dirección provincial. Y ello, en el corto trayecto que va desde la sede provincial, en la calle Progreso, hasta el Palacio de Justicia.