La alerta de un vigilante jurado había permitido la detención y hallazgo de la droga El acusado se conformó con la condena después de que la fiscalía rebajase su petición
06 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Sin antecedentes, con un puesto de trabajo estable y totalmente alejado de ambientes relacionados con el tráfico o consumo de drogas, Roberto A. Y. , de 26 años, aceptó ayer un condena de año y medio de prisión por un delito contra la salud pública, por narcotráfico, consecuencia de una intervención policial que el día 23 de enero del pasado año había permitido ocuparle 3,5 gramos de cocaína y sesenta pastillas de éxtasis en Ponte Vella. Es su primera condena y no ingresará en la cárcel. Asume su equivocación y se compromete a no volver a delinquir. El acusado se enfrentaba a una petición inicial de tres años de prisión, pero la fiscalía, a la luz de las circunstancias personales del implicado, rebajó la propuesta de pena, contando con que el imputado iba a aceptar su responsabilidad, como de hecho hizo, bien aconsejado por su defensor, al inicio de la vista oral, que de este modo se limitó a unos minutos. La advertencia de un vigilante jurado del centro comercial Ponte Vella había alertado a la policía sobre la posible dedicación al tráfico de drogas del acusado, que fue localizado y detenido cuando ya había conseguido desprenderse de dos bolsas, una de ellas con 3,5 gramos de cocaína repartidos en once dosis y la otra con 61 pastillas de éxtasis. Las había dejado en una papelera del complejo, pero la operación fue observada por dos policías, que lo identificaron en el momento. Preocupación El arresto fue en su momento motivo de especial satisfacción en medios policiales, en la medida en la que, por un lado, puso en guardia a quienes aprovechaban las aglomeraciones del centro comercial para dedicarse al narcotráfico, mientras que, por otro, suponía un nuevo golpe a la introducción y distribución del éxtasis, una sustancia que es de muy fácil venta al presentarse en formato de pastillas. Sus consumidores son, habitualmente, adolescentes y jóvenes de corta edad. Aparte de la pena de prisión, que el acusaba no llegará a cumplir salvo que vuelva a delinquir, la condena incluye también una multa de 900 euros.