?onvertir una cooperativa en una de las primeras marcas alimenticias del país y, al mismo tiempo, preocuparse por el futuro de los universitarios son dos cosas compatibles para Manuel Gómez-Franqueira. Tenía 36 años cuando este ourensano de Castrelo de Miño se hizo cargo de una empresa alimenticia que ya era conocida por muchos, pero su trabajo al frente de ella rompió todos los moldes establecidos en el tímido mundo empresarial ourensano. Hoy tiene a su cargo a más de dos mil trabajadores directos. Los beneficiarios indirectos suman casi 6.000.Y lejos de ser un hombre que guarda sus mejores secretos, Gómez-Franqueira nunca ha tenido inconveniente en contar, y explicar, sus experiencias al frente de un gigante alimenticio. Su presencia en conferencias es frecuente y su relación con el entorno universitario ourensano estrecha. Tan estrecha que en el año 1998 creó la cátedra Coren de investigación. Desde entonces han sido muchos los estudiantes que se han interesado más por realizar proyectos de investigación relacionados con el mundo de la alimentación.Algunos que le conocen, y que le propusieron para el premio que recibió ayer, lo ponen como ejemplo a seguir. «De una forma callada ha hecho grandes aportaciones a la Universidad desde su experiencia en el campo de la alimentación. Si otros empresarios de sectores como el textil o el vitivinícola de la provincia hicieran lo mismo habría muchas más cátedras de investigación y muchos estudiantes que no tendrían que depender de otras universidades».Ahí queda eso. El trabajo de Gómez-Franqueira es doblemente válido. No sólo defiende su empresa, también a quienes le pueden dar valor añadido.