Centenares de vecinos portaron los tradicionales fachós en la ancestral procesión pagana La caída del sol sirvió para que las calles antiguas de la villa se encendieran con las llamas
19 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Fue como se esperaba. La tradicional procesión de Os Fachós volvió a demostrar en la noche de ayer que es una de las más curiosas de la geografía gallega. Sólo había que esperar a que el sol diera sus últimos respiros para que los vecinos de la villa caldelá prendieran fuego a los fachós, largos manojos de paja artesana, y comenzaran una larga procesión, de unos 30 metros de longitud, por las calles más antiguas de la localidad. Desde el atrio del santuario de Os Remedios la comitiva dio una vuelta por el castillo medieval, sorteando la estrechez de las calles, hasta la Praza do Campo y, de nuevo, la de Os Remedios, donde los vecinos depositaron los fachós. Terminada la procesión, llegó el momento de la fiesta y, sobre todo, de la comida. Más de 4.500 kilos de chorizos asados, cientos de kilos de pan y, como no, licor café y bica, pusieron la nota de sabor a esta tradicional celebración, que se prolognó mucho más que lo que duraron las llamas. Durante buena parte de la noche los caldelanos pudieron disfrutar de la fiesta que precede a la romería de San Sebastián, y que tendrá lugar durante todo el día de hoy. Precisamente la fiesta de Os Fachós de ayer estuvo dedicada a Sebastián Fernández, el último caldelano que se llamaba como el Santo y, para que la tradición no decaiga, el Concello quiere instituir un premio económico para los padres cuyos hijos lleven este nombre.