?l centro Agromar desarrolla, desde el pasado mes de septiembre de forma independiente, un programa específico de infancia con el que presta apoyo escolar y psicológico a los hijos de mujeres marginadas que, a su vez, asisten a talleres en el centro Alumar. Ambas iniciativas se complementan y consiguen mejorar, en cierta medida, la calidad de vida de los niños y de sus madres. -¿Desde cuándo funciona este programa de infancia? -De forma independiente desde este curso. Empezamos en el mes de septiembre. Hasta ese momento, era un programa que coordinaba Cáritas. -¿En qué consiste su tarea? -Trabajamos con diez niños de todas las edades, desde las 16.30 hasta las 19.00 horas, que es el horario que tienen sus madres en el centro Alumar. Así, realizamos un seguimiento de las relaciones de madre-hijo. -¿Cuál es la situación de estas mujeres? -Son personas marginadas e injustamente excluidas de las sociedad. Prostitutas, toxicómanas... El objetivo es que se sientan parte de la sociedad y que se integren en el mundo social y laboral. -¿Qué tipo de actividades ofrecen a los chavales? -Algunos, los más mayores, hacen sus deberes. Pero también jugamos con ellos. Hacemos manualidades. Salimos al parque. Incluso vamos a recogerlos al colegio o a la guardería cuando es necesario. -Al ser el primer año, han tenido que buscar voluntarios. ¿Ha habido una respuesta satistactoria? -Sí. Trabajamos 16 voluntarios, además de una estuadiante en prácticas del ciclo de Integración Social. -En los trípticos del centro, en los que animan a la gente a participar como voluntarios, insisten en la idea de que hay niños en la ciudad que necesitan ayuda. -A nivel de solidaridad hay mucho que hacer en Ourense.