DIAGONAL
28 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.CARDENAL QUIROGA a mediodía. Turismo con enseñas de autoescuela. Qué importa cuál. Es lo mismo. Como corremos el riesgo de que mañana aparezca la asociación de empresas del sector para revindicar lo buenos que son, lo bien que lo hacen y lo injusto de la crítica a partir de una mera anécdota, como ésta, dejemos claro que en las autoescuelas lo hacen francamente bien, que todos son excelentes profesionales y que su proceder no merece reproche o reprobación. Vale, perotambién podemos aquí hablar de pequeñas cosas, que no todo van a ser risas, arcadas, o codazos de complicidad, a cuenta de Robin Hood, Carrefour, los carnés del pabellón, los calzoncillos del alcalde, las medallas, los incendios, o, en general, los políticos. Y si, por ejemplo, vemos a un coche de autoescuela que circula por una calle peatonal (Cardenal Quiroga), con alumno y profesor, esperamos que al llegar al cruce con el Paseo, el conductor detenga su marcha en favor del paseante. Uno, porque al aprendiz ya le habrán dicho cómo funciona esto de las calles peatonales y parará, a buen seguro; dos, porque el monitor se lo podrá recordar, a golpe de frenazo. Ni una cosa ni otra. Pasó el coche como si tal. No sé cómo ni por qué llegó allí el dichoso turismo, o si era un paseo didáctico para mostrar al futuro conductor lo que no se debe hacer, pero lo cierto es que no detuvo su marcha. Gran gesto. Tenemos calles peatonales y tenemos, sí, muchas señales. Pero poco más. Es un mal ejemplo que un coche de autoescuela circule por una calle peatonal. Como si un concejal, en vez de dar ejemplo y ser el primero en cumplir las normas, mira para otro lado. Luego pasa lo que pasa.