Baltar pasa página

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

PILI PROL

Las pruebas que aprobaron en el 96 hijos de dirigentes del PP, marcaron una época en el libro de estilo del presidente provincial

24 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El presidente de la Diputación, José Luis Baltar, maneja los tiempos políticos como la institución provincial: Con soltura. Y con holgura también. Este verano, Baltar hizo un alto en el ocio de sus vacaciones estivales. De manga corta, mientras el sol de la costa se ponía en el horizonte, y levemente bronceado, el presidente desenfundó la estilográfica y firmó sin miramientos ni pamplinas el decreto por el que cumple el mandato judicial del Tribunal Superior de Galicia de repetir el segundo examen de las oposiciones de la Diputación de 1996. ¡Feito!, debió de pensar el presidente, haciendo recuento de su estrategia, mientras volvía a enfundar la pluma. ¡Feito!, debió de corear a su lado el corrillo impenitente de acólitos. Porque lo cierto es que las oposiciones del 96, que aprobaron el selectivo ramillete de hijos de dirigentes del PP, marcaron toda una época y cebaron el currículo de maniobras políticas del presidente ourensano quien, desde entonces, no ha vuelto a presidir un tribunal examinador. A Baltar le ha chistado por estas pruebas el Tribunal gallego, pero él, con un sólo movimiento de sus peones, ha puesto a salvo al rey. Francisco Cacharro Gosende -hijo del presidente de la Diputación de Lugo- un joven abogado, inteligente y bien preparado intelectualmente, es la clave. Lo que parece Baltar es el político que parece. Ni más, ni menos. Un hombre hecho a sí mismo, de inteligencia natural, populista y con gran carga de agresividad en el ataque, arranque que le sitúa en el precipicio de la legalidad. Esa cosa que entorpece tanto a los políticos. El presidente es listo, y consciente de la valía de sus asesores, y ha contado -como una sombra definida, impenetrable y eficaz a lo largo de estos años- con los conocimientos , fidelidad y recomendaciones del secretario de la institución, Benito González, agotando, ¡ay!, ahora la prórroga de su jubilación. En el entorno de Baltar se da por hecho que González dejará el cargo tras las próximas municipales y Baltar necesita urgmentemente el recambio. Las condiciones son las mismas: fidelidad, estrategia administrativa y sabios consejos: Cacharro Gosende tiene el puesto. El hijo del presidente lucense fue uno de los cuatro aprobados en las oposiciones del 96. Junto al hijo del alcalde de Monterrei, José Luis Suárez Martínez; el hijo de la alcaldesa de Pereiro de Aguiar, Alberto Iglesias Nogueira y la hija del ex-alcalde José Luis López Iglesias, María Luisa López Martínez. Nadie duda de la brillantez de los exámenes de Cacharro Gosende. En cualquier caso, el lucense ha superado más que esa prueba que, por cierto, ya no tendrá que repetir. Tras esa oposición para técnicos superiores, se presentó a otra de secretario que aprobó igualmente. Con ella en la mano y con la confianza de Baltar en la frente, sustituirá a Benito González en la institución provincial para alargar la sombra documentada de Baltar. Para mayor gloria del presidente. Será su seguro. Como José Luis Baltar no da puntada sin hilo, el nuevo cargo de Cacharro y su renuncia a la plaza de la polémica oposición tuvo carambola: consiguió el puesto uno de los opositores damnificados en el 96, Javier Martínez de Anta. Tras excelentes puntuaciones, un definitivo cero en el examen de gallego le había dejado fuera de juego. Ahora éste tampoco tendrá que repetir la prueba.