LA GRAN MOVILIZACIÓN Los grandes sectores productivos, así como la enseñanza y el transporte se vieron seriamente dañados por la huelga general en la provincia Unos por voluntad y otros por fuerza. Los trabajadores ourensanos secundaron ayer masivamente la huelga general convocada por los sindicatos CC OO, UGT y CIG en contra del conocido «decretazo» del Gobierno. A primera hora de la mañana eran pocos los establecimientos que abrían sus puertas y la actividad en los dos polígonos industriales quedó prácticamente suspendida. La acción del piquete fue muy eficaz para cerrar puntos claves como el centro comercial Pontevella o Carrefour. Al final, y como siempre, una valoración muy distinta por parte de unos y otros para un día que la memoria sindical ourensana podrá recordar.
20 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El día de ayer fue largo para los sindicalistas ourensanos. Desde medianoche comenzaban a ondear banderas y escucharse silbidos por las calles de la capital. Les esperaba a todos una jornada inusual -hacía muchos años que no se convocaba una huelga a estos niveles- pero el esfuerzo merecía la pena. Comenzaron por cerrar los bares, y terminaron por bajar la persiana en casi todo. A primera hora de la mañana ya estaba casi todo hecho. Los polígonos industriales de San Cibrao y Barreiros, que concentran a miles de trabajadores, se doblegaron casi sin pelear y sólo los servicios mínimos funcionaron con normalidad, tal y como se había pactado con los sindicatos. Fue la hostelería y el comercio, sobre todo los supermercados, los que más se resistieron a cerrar. También fue necesario cortar el paso y obligar a bajarse a los ocupantes de varios autobuses urbanos que circulaban con unos servicios mínimos abusivos desde el punto de vista de los sindicatos. El objetivo de cerrar el centro comercial Pontevella se cumplía poco después de las diez y media de la mañana. En menos de cinco minutos un gigantesco piquete en el que se contaban más de doscientas personas invadía el flamante centro por todos sus flancos. La rendición fue inminente aunque no faltaron los incidentes entre quienes quisieron ejercer su derecho a trabajar. Ya por la tarde, los sindicalistas lograron bailar en el suelo de Carrefour. Objetivo cumplido.