Se le prohibe acercarse ni llamar por teléfono a su hijastra y a su mujer, que lo denunció por malos tratos Salió en libertad provisional, pero Manuel F.L. no podrá acercarse ni a su ex-compañera ni a su hijastra, como tampoco podrá llamarlas por teléfono. Una orden judicial dictada ayer mismo por la titular del juzgado de guardia se lo impide. El implicado en este suceso fue detenido como supuesto autor de un robo en el bar de su hijastra, a quien quiso engañar haciéndole ver que estaba secuestrado y sólo si ella hacía frente a un pago de 18.000 euros (2,99 millones de pesetas) lo dejarían en libertad.
10 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La película de los hechos arrancó a primera hora de la mañana. La titular del bar Gustei se percató de que alguien había entrado en el local, había roto los cables de la alarma y se había apropiado de algún dinero. El botín había sido escaso, pero no era ese dato el que pertubaba a la joven propietaria, sino una llamada telefónica recibida al mismo tiempo. Una voz con acento que ella quiso suponer colombiano le decía que su padrastro estaba secuestrado, que su libertad costaba 18.000 euros (2,99 millones de pesetas) y que pronto tendría noticias. Teléfono La siguiente llamada llegó cuando ya la Guardia Civil estaba alertada y cuando se encontraban en el establecimiento efectivos del cuartel de Tamallancos. Quien contestó el teléfono no fue, dado su nerviosismo, la titular del bar, sino uno de los guardias. La voz no correspondía a colombiano, ni venezolano. Quien llamaba era, según entonces se empezaba a sospechar, el padrastro de la chica, un hombre que en la actualidad, según dicen en Gustei, mantiene malas relaciones con quien durante quince años fue su compañera sentimental. La detención de Manuel F.L. se consumó minutos después, como presunto autor de un robo y un intento de extorsión, que no llegó a prosperar por la determinación de la víctima, que superó su nerviosismo y alertó a la Guardia Civil. Hubo, al parecer, una tercera llamada, en la que el presunto secuestrador trataba de agilizar la forma en que se debía producir el pago para zanjar el asunto y liberar a quien, entonces ya lo tenían claro los agentes, era él mismo. Malos tratos No se acabaron ahí los problemas para Manuel F.L., de 36 años, pues una vez trasladado al cuartel se encontró con una nueva imputación, toda vez que su antigua compañera y la hija de ésta lo denunciaron por supuestos malos tratos, incluyendo la expulsión de la que había sido vivienda familiar de la pareja durante sus años de relación. La mujer, de hecho, reside en el domicilio de su hija, en el extrarradio de Ourense. Son, de este modo, tres los posibles delitos a los que se puede enfrentar el detenido, desde un robo con un muy escaso botín, un intento de extorsión por la simulación del secuestro hasta un tercero por malos tratos en el ámbito familiar. El detenido pasó a media tarde a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Ourense, cuyo titular, tras escucharlo, decidió dejarlo en libertad provisional.