Antes de su muerte pidió rosas, que no nacen en la región italiana donde murió, y que crecieron en su jardín
21 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Salve, salve Santa Rita, heroína del amor; inocente jovencita, vivo emblema del dolor. Rita acepta nuestro afecto, te lo ofrece de corazón; de Jesús, tu amor dilecto, pide tu protección....De imposibles abogada, te pedimos con fervor, soluciona Rita amada, los problemas del dolor. Rita acepta nuestro afecto, te lo ofrece el corazón; de Jesús, tu amor dilecto, pide tu protección. Amén. Así reza uno de los numerosos cánticos dedicados a una de la santas más populares de la provincia, conocida como abogada de los pobres y desamparados y patrona de los imposibles. En 1381 nació Santa Rita en la población de Rocco Porrena, cerca de Casia, en la región italiana de Umbría. Según se relata, recibió señales divinas desde muy niña. Aunque enseguida sintió inclinación por la vida religiosa, sus padres y el destino hizo que se casara con Pablo di Ferdinando a los 17 años de edad, que murió asesinado, se relata, por su «vida desordenada y agresiva». La muerte de sus dos hijos, algunos dicen víctimas de la peste y otros de manera misteriosa y repentina, le animó a consagrar su vida a Dios. Cuentan que en el lecho de su muerte pidió rosas, flores que no existían en esa región, contestó: «Vayan al jardín y las encontrarán». Y así fue. Una tradición, la de ofrecer rosas a Santa Rita, que todavía se sigue practicando. Murió en 1457, a los 76 años de edad y fué canonizada en 1900 por el Papa León XII. Su cuerpo permanece incorrupto y reposa en su Santuario de Casia en Italia.