Si hay una característica que defina al alumnado ourensano es su alto nivel de movilidad. Así, según los datos de la delegación provincial de Educación, más de 11.000 escolares de infantil, primaria y secundaria -lo que supone un 24%- tienen que coger cada día un autobús para ir a clase. La tendencia a la despoblación en numerosas aldeas del rural y la aplicación de la LOGSE está obligando cada año al traslado de un mayor número de alumnos de una a otra localidad. Una de las principales peticiones de los padres en el ámbito del transporte escolar, la inclusión de un acompañante que vele por la seguridad de los niños y jóvenes en todos los viajes, tampoco se verá resuelta este año. La ley establece un plazo de adaptación de esta medida hasta el año 2005, por lo que es probable que la administración gallega agote este plazo.