Javier Casares reflexiona sobre la conveniencia de compaginar la labor de alcalde en la provincia con la de oposición en la Diputación El hombre tranquilo que es Javier Casares se manifiesta no sólo en su forma de ejercer la política, sino también en su modo de estar y de espaciar las palabras y en el contenido, fundamentalmente moderado y sereno, de su discurso. Con estos ingredientes construye el candidato socialista una puesta en escena electoral escasamente apasionada, pero sí persistente y de calado. Y el templado verbo del socialista ourensano le lleva, por ejemplo, a reconocer en pleno fragor de la campaña que el PP no va a renunciar a la sanidad ni a la educación pública jamás: «Son logros sociales que la población aprecia de ta forma que ningún gobierno de derechas se atreverá a tocar jamás». O que los quizás los alcaldes no deban ser diputados provinciales.
11 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Javier Casares, pediatra de profesión, encabeza -como ya se ha dicho- una lista de infantes socialistas dada la juventud de quienes le acompañan en la lista. -¿Algún consejo a José Luis Baltar, que lleva a su hijo en la lista? -Yo soy persona poco dada a ofrecer consejos, pero puedo hacer una reflexión. No me parece extraño, sino más bien coherente y lógico por parte de Baltar, que quiera transmitirle los poderes políticos a su hijo. Porque hay que tener en cuenta que Baltar tiene un sentido patrimonialista de las instituciones y ha dejado claro que la Diputación no es de los ciudadanos, y ni siquiera del PP, sino de él mismo. Así que, ya digo que es coherente consigo mismo al querer entregarle lo que considera personalmente suyo a su hijo. -¿No cree que lo que han hecho algunos alcaldes de su partido en la Diputación es un intercambio de cromos con el presidente para favorecer a sus concellos? -La oposición en la Diputación denunció lo que hay que denunciar y todos dejaron clara la visión patrimonialista de Baltar. Esa es una causa de que esta provincia esté así y tanto PSOE como BNG lo tienen denunciado. También fue la oposición la que consiguió que se retirara a Isaac Vila de la vida política. Otra cosa distinta, y lo dejo como una reflexión, es cuestionarse si es compatible con el papel de oposición que los alcaldes sean diputados.