Los responsables iniciarán una ampliación de las instalaciones, en cuya segunda fase habilitarán dormitorios La Fundación de Disminuidos Psíquicos Terra de Celanova se queda pequeña. Su trabajo es bien reconocido en la comarca pero se necesitan mejores condiciones para seguir cultivando el éxito que obtiene educando a sus 18 alumnos. Por ello la Mancomunidad homónima va a iniciar su ampliación en dos fases, la primera, por 17 millones, permitirá ampliar salas y el comedor. La segunda hará que el centro dé servicio incluso por la noche, especialmente a los alumnos que no tengan familia directa.
17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.«Temos que tirar o que hai», dice el director, Marcos Álvarez. La Fundación ocupa un ala del edificio sede de la mancomunidad, que ya se queda obsoleto. Porque hay que ampliar y mejorar «para que cumpla as condicións». Así tendrá un comedor mayor y mejores locales. La Xunta colabora en este proyecto con 38.000 pesetas al mes por alumno, dice el presidente de la Mancomunidad Terra de Celanova, José Antonio Pérez Cortés. Y claro, «os pais están encantados». La renovación inicial costará 17 millones de pesetas. Marcos Álvarez habla de una segunda fase, que dotará al centro de dormitorios para acoger a los jóvenes que no tienen otro sitio adonde ir, pues se ha dado el caso de alguno que, al perder a sus progenitores, se ha ido a disgusto con otros miembros de la familia. Y es que los beneficiados se sienten realizados aquí. Viven -es importante- incardinados en la sociedad. Cáritas les donó una finca; Caixanova, un microbús. Los usuarios pagan aportaciones mínimas. Con edades de 17 a 40 años, que no les hablen mal del centro, su mundo. Se ha conseguido que las familias dejen a sus hijos vivir la fundación. Cocinan, cuidan el jardín y la huerta, estudian, juegan, viajan...poniendo una sonrisa como sello de calidad humana en su marcha diaria.