El suceso, que se atribuye a las intensas lluvias de los últimos días, ocasionó daños en algunos vehículos Las intensas lluvias de los últimos días podrían ser la causa del socavón que se abrió en la madrugada de ayer en el firme de uno de los puentes de la N-VI a la altura del kilómetro 398 en el municipio de Carracedelo y que provocó daños en un camión y varios turismos. Técnicos del servicio de Conservación de Carreteras comprobaron los daños en la calzada y el agujero, que tenía unos dos metros de largo por dos metros y medio de ancho, fue rellenado de forma provisional con piedras y grava. Las obras de reparación del viaducto de Carracedelo obligaron a desviar la circulación.
14 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.M.CANEDO/M.F. PONFERRADA El temporal de lluvia que provocó la crecida del río Cúa a su paso por el municipio e incluso llegó a desviar el cauce de la corriente es la principal hipótesis que se baraja desde la Dirección Provincial de Carreteras de la Junta para explicar el agujero que se produjo en la calzada, en uno de los puentes de la N-VI a la altura del kilómetro 398 -junto a las naves de la cooperativa frutícola Cofrubi- en dirección a La Coruña, según confirmó el responsable provincial de Carreteras, Manuel Alfonso. El socavón, que obligó a agentes de la Guardia Civil a desviar el tráfico por la Autovía del Noroeste se produjo durante la madrugada de ayer. Afortunadamente, el terreno cedió en un momento en que el paso de vehículos por el viaducto de Carracedelo no era muy elevado. De lo contrario, podría haberse producido un percance de consecuencias bastante más serias. Según los datos difundidos por técnicos del Ministerio de Obras Públicas, la voz de alerta fue dada en torno a las seis y media de la mañana cuando un camionero logró desviarse a tiempo al detectar algo extraño en el firme de la calzada. Lo mismo ocurrió con los vehículos que circulaban detrás de él, que con sorpresa se encontraron con un agujero de dimensiones nada desdeñables. Pese a todo, no ha habido que lamentar daños personales. El socavón únicamente produjo daños materiales ya que tanto el camión que se vio involucrado en el percance como los vehículos que le seguían sufrieron algunos daños en ruedas y ejes. Los conductores de estos automóviles fueron los primeros en parar el tráfico y avisar al resto de conductores del peligro existente en el kiómetro 398 de la N-VI. El primero que pasó por el viaducto fue un repartidor de prensa de La Voz de Galicia, que recogió los periódicos en Ponferrada y se dirigía a la comarca orensana de Valdeorras. «Sentí un golpe increíble, me reventó la rueda de adelante, destrozó la llanta y no podía frenar; realmente fue para haberse matado», manifestó Manuel García Carballo.