«Nicholson ve en cueros a su suegra», puede leerse en el título de una crónica cinematográfica de La Voz. El autor es un veterano crítico. Da la impresión de que la mayoría de los jóvenes no emplean jamás esa expresión, en cueros, desplazada por coloquialismos y vulgarismos. Se usa al menos desde mediados del siglo XV: «Unos manteles d'estopa, / por paños, paños menores; / servirán los servidores / en cueros vivos, sin ropa. / Yo entraré con el manjár / vestido d'aqueste són: / sin camisa, en un jubón, / sin mangas y sin collár» (Cancionero de obras de burlas provocantes a risa, anónimo, c 1445?1519). Los cueros ya aparecían entonces con ese «vivos» que les da énfasis.
Esta locución adverbial es el origen del adjetivo encuero (‘desnudo'), el verbo encuerar (‘desnudarse') y el sustantivo encueratriz (‘mujer que se quita la ropa poco a poco en un escenario'), los tres de uso solo en algunos países americanos.
Antaño, cuero era la «piel que la naturaleza dio al hombre, y a los brutos, para que sirviesse de resguardo, y defensa a la carne por todo el cuerpo» (Autoridades, 1729), aunque la alusión al hombre ha desaparecido del Diccionario, donde hoy es solo el «pellejo que cubre la carne de los animales».
De la época en que surgió en cueros o quizá de algo antes data su equivalente en carnes, que solía aparecer con desnudo o desnudar. «Le había hecho meter en una tinaja de agua hasta el cuello, desnudo en carnes», escribe Cervantes en La gitanilla, de 1613. Es este uno de los primeros autores que emplean otra expresión equivalente, en pelota, que es como en cierta ocasión se quedó don Quijote por arropar a Sancho. Esta locución sigue teniendo gran uso, aunque quizá más en plural, en pelotas. Y del Siglo de Oro datan también en porreta y en porretas (‘desnudo'), que empleó Quevedo en 1626: «Juró que lo había de dejar en porreta si no se casaba, y sobre esto profiaron hasta tente bonete».
Quien necesite emplear una de estas locuciones en un contexto formal no tiene mucho donde elegir, pues varias son de uso coloquial (en pelotas, en porreta, en bolas) y en carnes causaría hoy extrañeza. Le quedan el en cueros o recurrir a desnudo, pues se arriesga a dejar a su audiencia in albis si emplea corito, nudo o in púribus.