Mi cancionero

Ramón Pernas
RAMÓN PERNAS NORDÉS

OPINIÓN

Leonard Cohen actuando en Ourense en el 2010.
Leonard Cohen actuando en Ourense en el 2010. MIGUEL VILLAR

27 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Éramos no más de una decena de comensales convocados por Luis Figuerola en el restaurante La Ancha de la madrileña calle Zorrilla y a los postres Carmiña Martín Gaite y Gonzalo Torrente Ballester se arrancaron a cantar tangos con un sentimiento que emocionó a Alfredo Bryce Echenique. El perfil de Torrente cantando Por una cabeza, de pie y encorvado sobre la mesa, recordaba en la voz y en la postura al último Gardel. Aquella cena se alojó entre mis recuerdos mas felices. Forma parte de mi particular banda sonora, de mi playlist íntima en la que también se alojan otras canciones como la que, según García Márquez, es la más bella del siglo: Pequeñas cosas, cantada por Serrat.

En mi repertorio sentimental hay un catálogo de coplas, de poesía popular, de historias de amor trágico. Cuando era niño y mi madre cantaba La hija de don Juan Alba lloraba en silencio, tal era mi sentimiento infantil. En mis registros musicales que fueron creciendo ocuparon un lugar destacado los boleros que nutrían las tardes lentas de los guateques cuando la vida discurría como en una estrofa «por el camino verde… y desde que tú te fuiste lloran de pena las margaritas». Llegaron los tiempos del compromiso y un universo de cantautores llenó de acordes mis gustos, antes de descubrir la canción de autor italiana y encontrar toda la belleza que cabía en la voz de Mina. Tuve tiempo para el pop español que compaginé con mi admiración por los Beatles, por Elvis y Bob Dylan o Leonard Cohen, sin olvidarme de la saudade cantada en gallego por los Tamara, hasta llegar a Amancio Prada, un grande entre los grandes. Fueron las canciones de una vida que todavía sobreviven a mis tardes de melómano y que giran en torno a Coltrane cuando busco la música serena y encuentro My Favorite Things. Las músicas que adornaron mi vida que no puedo enumerar ni un porcentaje mínimo, de Yesterday a Over the Rainbow. Ahora mismo escucho bossa nova en los ecos de Tom Jobin y leo que la gran pirámide de la música enlatada en Spotify archiva más de cien millones de melodías de todos los tiempos. No quiero terminar sin rendir homenaje a Gino Paoli, una de mis referencias más queridas que nos dejó hace unas semanas. Mi ultima novela se titula Sensa Fine, igual que uno de sus temas icónicos. Son la banda sonora de mi vida, mi cancionero.