Inmigración controlada

OPINIÓN

Carlos Luján | EUROPAPRESS

23 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los sin papeles

Sobre el proceso de regularización migratoria en España caben varia reflexiones. A saber: dada su elevada importancia, se debería haber hecho de forma consensuada, no solo con todas las fuerzas políticas del Estado, sino también cumpliendo las directrices dadas por la UE en esta cuestión. Al tratarse de una ley que afecta a derechos fundamentales, como el acceso a la salud, educación y trabajo, se debió promulgar mediante una ley orgánica y no por un simple real decreto, dado que una medida de este calado no se puede establecer deprisa y corriendo, sin sopesar debidamente todas las consecuencia que pueda acarrear en el futuro, o por propio interés electoralista. Porque una cosa es regularizar la situación a quienes ya se han establecido e integrado debidamente en España, y otra muy distinta, hacerlo por el simple hecho de haber permanecido aquí, trabajando o no, durante un tiempo determinado. Sin descartar el efecto llamada que esta medida pueda provocar en muchos inmigrantes que lleguen con el único propósito de beneficiarse de todo tipo de servicios y subsidios, sin ningún compromiso de integrarse en la idiosincrasia nacional. A este respecto, y dado el desajuste económico que este proceso producirá, hay que analizar la siguiente paradoja: ante la baja cotización de los sueldos, los jóvenes mejor preparados dejan el país, y en paralelo se favorece la entrada de inmigrantes sin el debido control, con el problema de inseguridad que dicho proceder puede acarrear en el futuro. Adolfo Costas Gascón. Pontevedra.

 El diplomático de la ONU

Los operadores del derecho internacional observamos con envidia y temor a los funcionarios de Naciones Unidas que viajan a zonas del planeta golpeadas por el hambre o por conflictos armados, religiosos y étnicos. Arriesgan su vida por acercar posturas en principio irreconciliables, o por proteger, sin armas, a una población que huye y se refugia en la protección de la ONU. Uno de estos servidores públicos mundiales era un brasileño, conocido simplemente como Sergio, destinado a ocupar la Secretaría General de Naciones Unidas si Kofi Annan no lo hubiera nombrado su representante especial en Irak, donde encontró la muerte de los héroes. Ahora está brillando por su elocuencia, sus discursos perfectamente estructurados e impactantes. Es un británico de nombre Tom Fletcher, jefe de ayuda humanitaria y emergencia de Naciones Unidas. Lleva meses denunciando el asesinato de más de mil trabajadores humanitarios de Naciones Unidas en los últimos tres años y volando constantemente a las zonas más azotadas por la violencia. Si no le tocara el turno a una mujer para ocupar la Secretaría General de la ONU, sería un fortísimo candidato para coordinar, reestructurar y hacer más eficiente la labor de este organismo internacional absolutamente insustituible. Luis Peraza Parga San Diego-California