Gestión y diplomacia

Eduardo Vázquez Martul MEDICO

OPINIÓN

Derribo del scalextric de A Coruña
Derribo del scalextric de A Coruña CESAR QUIAN

10 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

España, analizando su historia, nunca ha destacado en la buena gestión de su administración ni tampoco en diplomacia. Perdimos un imperio por pésima gestión como estado soberano, y creamos enemigos en toda Europa, incluso en América. Desde la separación de Portugal en 1640, reinando Felipe IV, quizás el error político con mayor trascendencia, al perderse la unidad de la península ibérica, —hoy una Iberia unida o confederada sería una potencia— reclamada por los iberistas. A partir de esas datas comienza el declive del poder español en Europa que se consolidó con el tratado de Utrecht en 1713, con la pérdida de Gibraltar todavía para mayor escarnio de la Comunidad Europea —la única colonia de la pérfida Albion existente en territorio hispano, y por lo tanto europeo—-, sin poder olvidad la crisis política de 1808, que abrió las puertas a la invasión napoleónica.

Ya más cercano, en el siglo pasado, el bochornoso affaire de Cuba o Filipinas ante las pretensiones imperialistas de EE.UU. que castigaron a lo español y su lengua. Y continuando con las páginas negativas de nuestra historia, la vergüenza de la salida del Sáhara dejando a todo un pueblo en las manos de Marruecos. ¿Quizás también por intervención de EE.UU. ? ¿EE.UU. amigo o enemigo? Casi todos esos desastres, que aún pesan en el subconsciente colectivo, han sido por mala gestión del Estado y pésima política exterior.

Pero bajando a la arena, a nivel local también lo vemos. Se ha tirado un scalextric en A Coruña que ha costado al erario público más de un millón de euros entre construcción y derribo. Ahora habrá que construir otro, quizás más caro, para acceder al nuevo Chuac. Sin ánimo de escarbar en la herida y como reflexión ¿cuantos centros de salud se podrían construir con lo que cuesta solo los accesos al nuevo Chuac?

La construcción del nuevo hospital, más grande, con mayor número de camas, aún no salió a la luz, para conocimiento del ciudadano que paga impuestos. Los grandes hospitales complican la gestión ya de por sí difícil, multiplican el gasto administrativo con incremento de puestos de trabajo en las direcciones, en detrimento de personal sanitario, cercenados por la crisis del 2008-2011.

Una sanidad pública centrada en grandes hospitales, con dotación tecnológica moderna, multiplicación de especialidades médicas, con el gran avance de terapias muy costosas que incrementa todavía mas el gasto farmacéutico, ya de por si elevado por una población senil, programa de trasplantes y un largo etcétera que por limitación de espacio no puedo continuar, va a ser muy complicado mantener sin acometer importantes reformas. Será casi imposible, a menos que se quiera destruir algo en lo poco que somos referencia mundial.

Algunas voces ilustradas dicen que lo público se gestiona mal. Es posible. Pero la solución no será destruir sino enmendar el error y la gestión. Otra vez la política entra en acción: el Estado como principal gestor de lo público frente a los intereses de lo privado que proclaman los neoliberales, que desean sustituir la política. por las finanzas y menos impuestos, en vez de reclamar que los existentes sean bien gestionados. Hay que elegir para resolver el dilema: construir grandes hospitales, potenciando la medicina hospitalaria muy costosa; o por el contrario, una buena planificación de la medicina familiar con centros de salud bien dotados, apostando por la medicina preventiva, potenciando especialidades troncales y campañas de educación sanitaria para concienciar al ciudadano que el consumismo médico es una de las causas del deterioro.

Pero es aquí donde vuelve entrar la política y sus ideologías, ya que los intereses de la medicina privada se verían mermados con una correcta planificación y dotación de una medicina familiar que limitaría la hospitalización.

Con la Iglesia hemos topado, Sancho.