«A mis abuelos: haber crecido a vuestro lado ha sido uno de los regalos más grandes de mi vida»
OPINIÓN
A vosotros,
A veces pienso que las cosas más importantes de la vida / no se aprenden en los libros / ni en los lugares donde todo parece urgente.
Se aprenden en una cocina, / con el olor a café recién hecho, / mientras alguien cuenta una historia que ya escuchaste mil veces / pero que igual te hace sonreír.
De vosotros aprendí eso.
Aprendí que el amor no siempre se dice con palabras bonitas, / sino con gestos pequeños que se repiten durante toda una vida.
Con platos que aparecen en la mesa sin pedirlos. / Con manos que han trabajado más de lo que cuentan. / Con silencios tranquilos que hacen que todo esté bien.
Abuelo, siempre he pensado que tus manos cuentan más historias / que cualquier fotografía. / Todo lo que construiste, todo lo que arreglaste, / todo lo que hiciste sin esperar nada a cambio.
Y tú, viejiña, en tu forma de cuidar siempre hubo algo que parecía magia. / Como si supieras hacer que todo el mundo encontrara su sitio / cuando entraba por la puerta.
Quizá nunca os lo digo lo suficiente, / pero sois una parte de lo que soy.
En mi forma de mirar el mundo, / en la forma en que entiendo el cariño, / en la manera en que intento cuidar a los demás.
Y aunque el tiempo cambie las cosas, / aunque los años pasen como pasan siempre, / hay algo que sé con certeza.
Que haber crecido a vuestro lado / ha sido uno de los regalos más grandes de mi vida.
Porque hay personas que te acompañan un tiempo / y otras que se convierten para siempre / en el lugar al que pertenece tu corazón.
Y para mí, / ese lugar siempre será donde estéis vosotros. Silvia Fernández Rodríguez. Valdoviño.