¿Un mundo peor o mejor?

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Las calles de Teherán tras el ataque de Israel y Estados Unidos
Las calles de Teherán tras el ataque de Israel y Estados Unidos Majid Asgaripour | REUTERS

28 feb 2026 . Actualizado a las 12:18 h.

La respuesta no está en el viento, como canta el genio de Bob Dylan. La respuesta solo la dará el tiempo. La guerra es violencia. Pero Maduro era un dictador que falsificó unas elecciones y el régimen iraní, un gobierno teocrático que doblega a las mujeres. Hasta los que más cuestionaban a Trump, tienen que darle el beneficio de la duda por sus acciones sobre Venezuela e Irán. Somos muchos los que pensamos que Donald tiene que estar bien asesorado para llevar el planeta al límite. Lo pensamos o tal vez rezamos para que así sea. En Venezuela fue la operación perfecta de un comando de película la que llevó a una prisión de Nueva York ante la justicia a Maduro y a su mujer. Luego llegó una extraña transición en la que Rubio pactó con el resto del diablo para ir caminando, esperamos todos, hacia una democracia. O igual lo hicieron solo para quedarse el petróleo.

Ahora le ha tocado a Irán. Pero Estados Unidos e Israel son hoy por hoy una coalición militar imbatible. Veremos la reacción de Rusia pero igual se vuelve a quedar en palabras. Rusia solo puede responder a Estados Unidos con el poder nuclear y eso sería el fin para todos. No parece inteligente morir matando. Ojalá no lleguemos a esa casilla infernal.

China es sabia. Quiere seguir mandando en la economía, infiltrada como está en todas partes. De Panamá a África. Además, estas acciones le podrían servir como coartada para ir a por la isla de Taiwán, en lo que sería otra carnicería.

Vivimos un nuevo desorden mundial frenético. Mientras nuestros artistas empezaban a prepararse para la gala de los Goya, esa inmensa paella de vanidades, Estados Unidos intentaba destruir cualquier opción de que Irán siga adelante con su plan nuclear e invitaba al pueblo, a las mujeres aplastadas de Irán, a levantarse contra el poder de los ayatolás.

Dicen que como padres tenemos la obligación de dejar un mundo mejor a nuestros hijos. Es pronto para decidir qué herencia van a recibir, incluso para los que odian a Trump y están convencidos de que este nuevo mandato sin complejos es el desastre. Su segundo golpe en el tablero mundial es contra otro país opresor, sin libertades, aunque la violencia suele generar más violencia. Pero, cuando las palabras se acaban, la diplomacia es estrangulada y solo quedan las armas. Nadie sabe a dónde nos llevará esta escalada bélica. Lo único seguro es que las acciones de las empresas de armamento se van a poner a la altura de esas mismas nubes por las que cruzaron los misiles que golpearon Teherán. Estados Unidos dice que acabará con su ejército. Habla de que la operación Furia Épica es definitiva, que solo precisa de ese apoyo del pueblo iraní revolviéndose de nuevo, esta vez contra los coletazos de sus líderes. Veremos. Morirán muchos inocentes. Venezuela era una dictadura. Irán, otra. Trump no parece el mayor de los demócratas. Pero si, tras atacar esos dos países, entra la luz en sus gentes, igual no estaba tan equivocado. Lo peor para nosotros, como europeos, es que Europa definitivamente no cuenta. No existe. Se entera por las noticias.