«México está en guerra: ¿es apropiado que acoja partidos del Mundial?»

OPINIÓN

Una vista del estadio Azteca de Ciudad de México.
Una vista del estadio Azteca de Ciudad de México. Henry Romero | REUTERS

25 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

México, narcos y Mundial de Fútbol

El mundo debería reflexionar muy cuidadosamente sobre si es realmente apropiado celebrar partidos de la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026 en México, un país que, en mi opinión, aún está lejos de ser un Estado plenamente funcional. Un Estado funcional garantiza a sus ciudadanos un cierto grado de seguridad. La delincuencia siempre ha existido y probablemente nunca desaparecerá por completo. Sin embargo, lo que hemos estado presenciando en México durante años —si no décadas— es claramente una guerra en curso dentro del propio país. Nos enfrentamos a condiciones propias de un conflicto bélico. México está en guerra. En guerra contra los carteles de la droga, a los que nunca se les debería haber permitido alcanzar tal nivel de poder.

Dentro del propio Estado se ha establecido de facto un «narcoestado», que mueve los hilos en amplios sectores de la economía, del poder judicial y de la política. El Gobierno mexicano parece incapaz de hacer valer y consolidar plenamente su propia soberanía, y esto ha sido evidente durante muchos años. En tales circunstancias no debería celebrarse allí un acontecimiento deportivo mundial de esta magnitud. Michael Ayten. Alemania.

No somos el Ibex-35

Soy un pequeño empresario que, día a día, durante casi treinta años, siguiendo los pasos de mi padre y antes de mi abuelo, me levanto cada mañana con la ilusión de sacar adelante un proyecto familiar y que las personas que lo forman se sientan orgullosas de lo que construimos juntos.

Como empresario, lo que deseo es que nuestro equipo se sienta satisfecho y bien pagado, pero no somos del Ibex-35. Autónomos y pymes representamos más del 80 % del PIB nacional, pero no se nos escucha, no tenemos voz porque estamos trabajando. Debemos ganar dinero para poder reinvertir, para crecer, para sobrevivir, para pagar mejor, pero para eso nuestros gobernantes tienen que vernos como lo que somos: creadores de riqueza y puestos de trabajo; no como un grupo al que apretar y apretar para recaudar más, o que cada día tengamos una nueva exigencia que cumplir con el organismo público de turno, donde, además, debemos entregar los informes como les apetece, no simplemente los datos.

Nos asfixian, nos agotan, saben que estamos en una rueda de la que no podemos bajar, pero nos estamos quedando sin fuerzas para seguir rodando. No somos el Ibex-35, somos grupos humanos maravillosos que, con ilusión y proyectos, queremos que cada día las personas tengan un mejor futuro, pero necesitamos la sensibilidad de los gobernantes para que nos ayuden o, al menos, no nos lo hagan imposible. Juan Luís Méndez Rojo. Chantada.

El burka no es un reducto de libertad

¿A usted le gustaría pasearse con el uniforme naranja y los grilletes de los presos de Guantánamo? El burka es una prisión, no un reducto de libertad. Esto no va de derecho a la libertad religiosa, sino de tradiciones que confinan a las mujeres a un rol e imagen de inferioridad. No normalicemos esa cárcel en España. Importa el mensaje, no el mensajero. Estefanía Chereguini.