El estado de las carreteras responde a las circunstancias actuales de un invierno complicado que nos ha enviado un tren de borrascas que repercute en nuestros desplazamientos diarios. Salimos con el paraguas y nos lo lleva el viento… o salimos con el coche y la lluvia torrencial destrozó la carretera y los baches se han convertido en bañeras.
Como acabamos de comprobar, desgraciadamente, con la tragedia del tren en Andalucía, el mantenimiento de las infraestructuras es indispensable para evitar riesgos en las carreteras, forma parte del sistema seguro.
Las personas somos vulnerables y necesitamos carreteras que «perdonen» nuestros errores. Pero también sabemos que somos responsables de nuestro comportamiento al volante de un coche y tenemos que adaptar la conducción al estado de las carreteras: no salgas sin cadenas o ruedas adaptadas si hay nieve, no corras si la carretera está mojada o en malas condiciones, etcétera.
Ahora bien —y sin echar la culpa al otro—, es urgente y necesario solucionar el mal estado de nuestras carreteras y, como mínimo, señalizar los tramos de vías en mal estado, obligándonos así a reducir la velocidad.
Todos somos parte de la solución. También somos los más importantes para prevenir y evitar riesgos. Por favor, arreglen las carreteras.