Elige bien dónde decides tener un accidente de tráfico
Mi hermana está viva gracias a la peripecia de los sanitarios y de los bomberos. Si es por los medios existentes en determinadas zonas, ella no saldría adelante. Hace días que está en la UCI, desde el accidente en la AG-55. Hubo muchas noticias y comentarios. Tras mucha lectura e investigación, me encuentro que ya hace más de diez años de una petición muy importante: ¿cómo puede ser que no haya una ambulancia medicalizada de soporte vital avanzado en una zona con tantos habitantes? Una zona compleja por sus entradas y salidas en la costa, por sus carreteras… Todos los que vivimos en la Costa da Morte sabemos de lo que hablamos. En el caso de mi hermana fueron aproximadamente 40 minutos de espera, pero a veces el tiempo es superior.
Hace años que sanitarios, sindicatos, ayuntamientos… hicieron esa petición. Las bases más cercanas de este tipo de ambulancias están en A Coruña o Santiago. Quizá no es mala idea poner una base en una zona estratégica de costa en donde se pueden salvar muchas vidas. Quizá los traspasos de enfermos y accidentados entre ambulancias en determinadas áreas no sea lo más eficaz.
Tengo claro que mi hermana y mi familia somos unos más en la lista. Ahora es el momento en el que yo me pregunto: ¿esto se cambiaría si la que estuviera en ese coche fuera otra persona? ¿Y si fuera uno de esos políticos que reparten los Presupuestos? ¿Y si fuera alguien influyente en la sociedad, el periodismo o la política? Es penoso que esté convencida de que sí nos escucharían y sí nos tendrían en cuenta. Tenemos muchos ejemplos en este país que corroboran lo dicho. Dinero hay, eso seguro. Ahora queda pensar cuánto hay en cada lugar. Igual es hora de que se priorice la sanidad y la educación y se dejen de aprobar medidas para contentar a todos con la intención de ganar votos.
También estaría bien la utopía de que el dinero público deje de «llenar bolsillos y sobres». No lo digo yo, lo dice la justicia. Lidia Suárez. Vimianzo.
¿Dónde están?
Lord Palmerston fue un pragmático primer ministro del Reino Unido, de mediados del siglo XIX, que ha pasado a la posteridad por un contundente aforismo, un adagio inequívoco que reza: «Los Estados no tienen amigos, sino intereses». Desde hace unas semanas, una canción marchosa, sarcástica, rezumando causticidad y verdad, se ha hecho viral: «¿Dónde están?». China, Rusia, los comunistas, los presuntos combatientes contra el Tío Sam, todos ellos en teoría amigos y fieles camaradas de Nicolás Maduro, lo han abandonado a su suerte; todo su apoyo y solidaridad era mera retórica, postureo, para deleitarle, palmeándole el hombro y esbozando hipócritas sonrisas.
La política internacional, la geopolítica, se basa exclusivamente en priorizar logros de todo tipo, ya que lo único que prima es el propio interés. Otra frase palmaria al respecto fue la pronunciada por Franklin D. Roosevelt, presidente de EE.UU., cuando un colaborador le espetó que estaban apoyando a Anastasio Somoza, a la sazón presidente de Nicaragua, a lo que Roosevelt sentenció: «Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta». La política intramuros de cualquier Estado e incluso las relaciones personales se rigen igual y el refranero nos lo recuerda: «Por el interés te quiero Andrés». Cuando vengan mal dadas, nos negarían tres veces, como el apóstol Pedro con Jesús. Francisco Javier Sáenz Martínez.
El asfalto de la AP-9 no drena el agua
El deterioro de la AP-9 en el tramo comprendido entre Miño y Ferrol es evidente. Cuando llueve, la circulación se vuelve extremadamente peligrosa debido a la ausencia de un drenaje eficaz del asfalto. El agua se acumula sobre la calzada provocando episodios reiterados de falta de visibilidad para el conductor, llegando en ocasiones al aquaplaning. Lejos de tratarse de una incidencia puntual, la situación refleja una falta continuada de mantenimiento con consecuencias directas y muy graves para la seguridad vial.
Resulta especialmente indignante que esto ocurra en una autopista de peaje. Los usuarios pagamos esperando un servicio adecuado y lo que encontramos es abandono e inseguridad. La señalización existente no compensa en absoluto el mal estado del firme. Ni Audasa puede seguir mirando hacia otro lado, ni tampoco las administraciones que permiten que esto suceda. Manuel Martínez-Avial.