Los tiempos han cambiado. Lo que décadas atrás se veía como anticipo de una ruptura matrimonial, hoy es de lo más normal. Según revela la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño, un 43 % de los adultos admiten dormir separados de su pareja en la franja de edad de los 28 a los 42 años. Si la decisión es consensuada, ¿en dónde radica el problema? El día que por las razones que sean les apetezca pasar la noche juntos, lo hacen y sanseacabó. Acudiendo a la historia más reciente, era muy frecuente que los monarcas, aristócratas y gente de posibles lo hicieran para evitar la incomodidad de molestos ronquidos, cuartos de baño compartidos, etcétera. Evidentemente, estas clases acomodadas dormían separados porque podían. En sus mansiones les sobraban habitaciones. No me cabe ninguna duda de que si en esos mismos tiempos los menos pudientes no tuvieran cuatro hijos y un piso de dos dormitorios, muchos también lo harían. Eso no significa querer más o menos a tu compañero o compañera. Conozco matrimonios que duermen separados y que no pueden vivir el uno sin el otro. Por el contrario, también sé de parejas que dicen no poder conciliar el sueño sin notar el aliento de su media naranja en su oreja, y que por la mañana lo primero que hacen es entrar en las aplicaciones de ligoteo y ver si alguien les puso un «me gustas».