«¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta?»

OPINIÓN

Fermín Cabanillas | EFE

27 ene 2026 . Actualizado a las 13:31 h.

La indiferencia ante nuestros padres

Resulta penoso, duele ver y constatar el abandono al que las instituciones, públicas y privadas, someten a las personas mayores, o dependientes, o a las que no manejan las nuevas tecnologías en general, da igual la edad. Me pregunto qué sería de mi padre si yo no estuviera. Me pregunto cuántos afectados habrá y, sobre todo, me pregunto por qué mis abuelos sí encontraban servicio en las instituciones públicas a las que acudían y no lo encuentra ahora un ciudadano que acude a una Administración híper dotada, que parece que te expulsa en lugar de ayudarte.

Recibimos la notificación de que se le concede una discapacidad del 75 % y la necesidad de ayuda de una tercera persona. Nos enteramos, por otras personas que pasaron por lo mismo (porque nadie te informa) de que tienes que ir a Hacienda para notificarlo y te cambian la declaración del año anterior, ya que esa discapacidad tiene efecto desde la fecha de la solicitud. «Es muy fácil, te cubren un papel y ya está». Pues allá vamos: la funcionaria nos dice que es «obligatorio» hacerlo vía RentaWeb, que no lo puede hacer ella. Yo entiendo que lo que hay que hacer es modificar la declaración de la renta del año anterior, y eso no sabemos hacerlo, tengo miedo a cometer un error y que eso traiga consecuencias como una multa o algo similar. Le digo que sé que, hace un año, una persona en esa misma oficina lo tramitó cubriendo un papel con ayuda de una funcionaria. «Que no, desde el 2023 es obligatorio hacerlo por la web». ¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta ya realizada del año 2024? ¿Cuántos de ustedes, lectores, que no tienen 73 años, no tienen una discapacidad del 75 %, manejan ordenadores todos los días... sabrían modificar una declaración de la renta y darle a la casilla correcta? Ante mi asombro, la funcionaria me dice que si yo no sé hacerlo puedo ir a una gestoría. Ante mi asombro, que se iba transformando en indignación, me dice a qué botón tengo que darle «y ya está».

Al llegar a mi casa, ordenador, página de la Agencia Tributaria, me hallo ante una complejidad de posibilidades de error para modificar esa declaración. Llamo por teléfono y, tras 8 minutos de espera, una funcionaria me explica paso a paso cómo ir modificando la declaración para que a mi padre le devuelvan lo que le corresponde por derecho (y no, no era darle a un botón y ya está). Mil gracias, pero… ¿y si yo no estoy? ¿Es obligatorio ir a una gestoría privada para solventar un trámite derivado íntegramente de instituciones públicas que no te quieren ayudar?

Muchas veces se habla de instituciones como la banca, que elimina servicios que usa la gente fuera de las nuevas tecnologías, pero el Estado que financiamos entre todos hace lo mismo. N. L. G. O Carballiño.