Supresión de los vuelos directos hacia Londres
Los emigrantes gallegos que residimos el Reino Unido, algunos desde hace más de 50 años, nos encontramos en shock por la eliminación de los vuelos directos entre A Coruña y Londres a partir del 26 de abril, obligando la compañía Vueling a realizar la conexión vía Barcelona.
Esta decisión supone un grave retroceso en la conectividad de Galicia y afecta de forma desproporcionada a residentes, familias y personas con propiedades en la región, que dependen de enlaces aéreos directos por motivos laborales, familiares y personales. Durante años he utilizado esta ruta de forma regular —primero con Clickair y después con Vueling— precisamente por ser directa.
Actualmente estoy planificando tres viajes de ida y vuelta y me encuentro sin alternativas viables. Las conexiones impuestas incrementan de manera significativa tanto la duración de los trayectos como el coste final, especialmente al añadirse cargos obligatorios como equipaje y selección de asiento. Esto plantea serias dudas en materia de protección de los consumidores, en particular en lo relativo a la transparencia, equidad y proporcionalidad de los precios.
La supresión del acceso directo a una región periférica como Galicia debería ser objeto de análisis por parte de las autoridades competentes en materia de consumo, aviación civil y cohesión territorial. María Sánchez Jiménez.
¿Subo o no subo al tren?
Tengo los billetes de ida y vuelta A Coruña-Madrid en tren para fechas próximas. Pago mis impuestos, por lo que espero que gracias a esto las autoridades pongan todo de su parte a fin de que la gente se sienta segura. Supongamos que este es un país del primer mundo, por lo tanto habrá muchas más probabilidades de que vaya bien el viaje. Sin duda tiene un porcentaje, mínimo espero, de riesgo, como en todo medio de transporte y como todo en la vida. Acabo de ver la comparecencia del ministro de Transportes y la física cuántica debe ser una maría al lado de la exposición que acaba de hacer. Dice un experto que «ha habido un fallo en un elemento mecánico» y que si hay que ralentizar la marcha del tren y llegar diez minutos tarde no pasa nada. Y llegados a este punto la pregunta es: ¿subo o no subo al tren? M. J. Vilasuso. As Pontes.