Europa frente al matón: silencio y cálculo
Trump no bromea cuando habla de territorios. Groenlandia no es una excentricidad: es geopolítica pura. Recursos estratégicos, control del Ártico, poder militar. La lógica es antigua y brutal: quien puede, toma. No es una salida de tono, es doctrina, una forma de entender el poder donde la fuerza se impone sin complejos y la legalidad se adapta al vencedor.
Lo inquietante no es solo Trump, sino su impunidad. Amenaza, presiona, desprecia el derecho internacional y no paga costos. Cada paso sin consecuencias refuerza la idea de que todo es negociable si se tiene suficiente poder. El mensaje es claro: el poder no se disculpa, avanza.
¿Y Europa? Silencio, incomodidad, cálculo. Tiene capacidad económica y peso político, pero carece de voluntad estratégica. Vive bajo el paraguas estadounidense mientras critica la tormenta. La pregunta incómoda es inevitable: ¿puede Europa seguir llamándose actor global si acepta que otros decidan sobre su territorio y su futuro?
Groenlandia es un aviso. El verdadero riesgo no es Trump, sino acostumbrarse a su doctrina. Porque cuando la conquista deja de escandalizar, el mundo ya ha cambiado. Coloma Campos Romero. Vigo.
Ucronía
El diccionario de la RAE define ucronía como: «Reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos».
Corría el día 3 de enero de 1967, a las dos de la madrugada: Un frío gélido azotaba Madrid, cuyas calles estaban desiertas. Imperaba un silencio sepulcral y la tenue luz de las farolas era el único indicio de vida, junto con algún ladrido lejano. Súbitamente, unas estruendosas explosiones sacudieron la paz reinante y la oscuridad se adueñó de amplias zonas de la ciudad, siendo el barrio de El Pardo y aledaños los más castigados; el ruido de los rotores de helicópteros, junto con el tableteo de ametralladoras asemejaban el Apocalipsis. Un comando de marines estadounidenses penetró en el palacio y a los cuatro minutos salieron en compañía de un hombre y una mujer de edad provecta, a quienes llevaban del brazo y engrilletados; subieron a uno de los helicópteros con destino a la base aérea de Getafe, donde la pareja transbordó a un avión con destino a EE.UU. para ser juzgados por la comisión de crímenes de lesa humanidad.
A día de hoy, los hay que se escandalizan con la «operación Maduro» asegurando que conculca una infinidad de derechos inherentes a todo ser humano, amén del derecho internacional. ¿Opinarían igual si hubiera sucedido con la pareja de El Pardo? ¿Depende de la ideología de los «secuestrados»? Francisco Javier Sáenz Martínez.
Sumar y la jornada laboral de 37,5 horas
La líder de Sumar ha pasado varios meses empeñándose a fondo para intentar convencer al partido de Puigdemont de que apoyara la propuesta de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Con lo ocurrido en el Congreso se ha puesto en evidencia que Sánchez y el PSOE dejaron a Yolanda Díaz a su merced en medio de la tormenta parlamentaria. El líder del PSOE ha hecho todo lo posible para que la derrota se apunte en la cuenta de Díaz, no a la suya, aunque Sumar forme parte de su Gobierno.
La jornada laboral debe ser objeto de negociación entre los agentes sociales, teniendo en cuenta la diversidad de los sectores y la necesidad de mejorar la productividad. Jesús Martínez.